miércoles, 19 de julio de 2017

Museo de la Memoria Militar


          Hoy aparece, bajo ese mismo título, un artículo mío en el diario financiero “Estrategia”, el cual me publica los miércoles y, supongo, hasta ahora ha resistido todos los embates de conocido origen que han llevado a otros medios a dejar de reproducir mis escritos. En efecto, el diario digital “El Mostrador” reprodujo semanalmente este blog durante más de seis años y hasta que comenzó la campaña de Piñera para su reelección, en noviembre pasado, a partir de cuyo mes dejó de reproducirme. El que se pregunte por qué, que se conteste, porque, si conoce a Piñera, ya lo sabe. También la revista “Cosas” llevaba quincenalmente una columna mía en que, reconozco, casi siempre me reía de Piñera. La más memorable, para mí, ironizaba el episodio que culminó en un aterrizaje forzoso de su helicóptero por falta de combustible en el sur, tras haber sido profusamente filmado –a pedido suyo-- manejando los mandos al despegar de Cerro Castillo y tras haber declarado a los medios que llegaron cuando aterrizó (por “la pana del tonto”) que él se había venido piloteando por la costa, nada de lo cual obstó a que la Dirección de Aeronáutica sancionara a su acompañante, y no a él, por las numerosas infracciones en que incurrió durante el vuelo. Siempre encuentra a quien echarle la culpa, como ahora en el caso SQM que, si tuviera un desenlace normal, debería terminar con él formalizado del mismo modo en que lo han sido los senadores Rossi y Pizarro por conductas iguales a la suya.

          El hecho es que en la heroica “Estrategia” aparezco escribiendo hoy lo siguiente:

          “Hay un Museo de la Memoria  marxista en que, con enorme dispendio de recursos públicos, el sector que preparó la toma del poder por las armas se presenta como “víctima” de quienes se lo impidieron ante el pedido angustioso de la mayoría civil, a través del Acuerdo de la Cámara de 22 de agosto de 1973.
          “Ahora el mayor perseguidor de militares, junto a los marxistas, Sebastián Piñera, que multiplicó por tres las querellas ilegales contra los que pusieron el pecho a las balas subversivas, propone un Museo de la Memoria de la Democracia, que olvida lo hecho entre 1973 y 1990, que nos devolvió a la democracia. Los vecinos de Vitacura, Las Condes y La Dehesa que en 1973 abrazaban a los soldados en las calles, le dieron a su principal perseguidor, en la reciente primaria, el 80 % de los votos. Vergüenza. Aquí van los nombres de los que un 11 de septiembre de 1973 cayeron por salvarles sus vidas y sus patrimonios:
          “Suboficial de Ejército Ramón Toro Ibáñez; cabo 2° de Ejército Hugo Mora Narváez; cabo 2° de Ejército Agustín Luna Barrios; cabo 2° de Ejército Luis Castillo Astorga; soldado conscripto de Ejército Sergio Espejo Plaza; soldado conscripto de Ejército Juan Segura Sepúlveda; soldado conscripto de Ejército José San Juan Naveas; teniente segundo de la Armada Carlos Matamala; teniente segundo de la Armada  Víctor Parada; Cadete de la Armada Allan Murphy; marinero Manuel Yáñez; marinero Carlos González; grumete Moisés Pérez; grumete Juan Núñez; grumete Fernando Montenegro; mayor de Carabineros Mario Muñoz Carrasco; capitán de Carabineros Héctor Dávila Rodríguez; teniente de Carabineros Ramón Jiménez Cadieux; sargento 1° de Carabineros José Wettling Wettling; carabinero Martín Vega Antiquera; carabinero Raúl Lucero Araya; carabinero José Apablaza Brevis; carabinero José Maldonado Inostroza; carabinero Juan Herrera Urrutia; carabinero Manuel Cifuentes Cifuentes; carabinero Fabriciano González Urzúa (ascendido póstumamente a suboficial mayor por el heroísmo mostrado al rescatar a un camarada herido en la industria Indumet, a raíz de lo cual fue muerto); sargento 1° de Carabineros Anselmo Aguayo Bustos; carabinero Mario Barriga Arriagada; carabinero Pedro Cariaga Mateluna; y cabo de Carabineros  Orlando Espinoza Faúndez.
          “Un recuerdo a nombre de una Patria y una élite malagradecidas.”

          Piñera es pródigo en ideas dirigidas a enaltecer su propia imagen. Se le ocurren a borbotones. Días atrás propuso un “Consejo de ex Presidentes de la República”, supuestamente para monitorear desde las alturas la marcha del país. Un Consejo tan “designado” como lo eran los “senadores designados”. Sería de esperar que los ex Presidentes no pretendan cobrar, por integrar tal Consejo, otra dieta parlamentaria más, porque ya entre gallos y medianoche se aprobó una legislación vergonzosa que les regala una pensión vitalicia “perseguidora” (se reajusta junto con la dieta parlamentaria) de diez millones de pesos mensuales.

              Lo que sí se justificaría sería inaugurar un Museo de la Memoria Militar que exhibiera testimonios históricos explicativos de cómo un país asolado por la inflación y el terrorismo se transformó en la nación líder latinoamericana, con niveles de tranquilidad interna en 1990 que envidiamos hoy, en particular en una Araucanía donde queman a las personas y sus propiedades y en cambio entonces, cuando era plenamente pacífica, los caciques rendían homenaje de agradecimiento al Presidente de la República y votaban mayoritariamente “Sí” a la continuidad de su gobierno.

          Demasiada gente ha traicionado el legado de ese régimen, entre ellos no sólo los civiles de Vitacura, La Condes y Lo Barnechea que en un 80 % votaron en las primarias por el principal perseguidor de aquél, sino también no pocos de los suyos, los mismos oficiales que recibieron la medalla “Misión Cumplida” a su término. Cómo olvidar al comandante en jefe que ordenó retirar de la Escuela Militar la exhibición de placas, testimonios y trofeos recordatorios de Pinochet o aquel otro que llamó a retiro inmediato al leal general Guillermo Heargraves por el solo hecho de decir que Pinochet había hecho un buen gobierno. ¡Oh, los chilenos! Ahora la mayoría de los otrora “leales” rompe lanzas por el principal perseguidor de militares, cómplice activo de la prevaricación de los jueces para condenarlos.


          Por cierto, con una mayoría de chilenos como los de hoy jamás habrán iniciativa ni recursos para el único museo que sería justificado organizar y financiar, el de la Memoria Militar en agradecimiento a los cuerpos uniformados que, acudiendo en 1973 al llamado de la mayoría aterrorizada, sustrajeron al país de la violencia, la pobreza y la inminente amenaza totalitaria.

lunes, 17 de julio de 2017

Tolerancia Cero e Ignorancia Mil


          José Antonio Kast soportó estoico el acoso del piñerismo y la izquierda en Tolerancia Cero, pero como el ataque era ininterrumpido, no pudo menos que dejar pasar algunos disparates insignes de un par de sus interlocutores, como el terminante aserto sobre “tres mil desaparecidos” bajo el Gobierno Militar que lanzó Daniel Matamala, acreditando que jamás supo que el Informe Rettig los cuantificó en 979 y la posterior Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación añadió otros 123, lo que dio un total de 1.102.

Incluso éstos dejaron de ser tales cuando, con el transcurso de los años, se estableció el número preciso de los muertos y luego inhumados en el Cementerio General, de los restos que permanecieron por años en el Instituto Médico legal, de los otros que fueron ilegalmente enterrados y cuyas osamentas fueron posteriormente lanzadas al mar; de los nombres que no tenían existencia legal o de los que comprobadamente viajaron al extranjero e, incluso, hasta de los seis “reaparecidos” en los últimos años.

No ha habido en el país el ánimo de hacer un estudio pormenorizado, porque el mismo acreditaría que ya no hay personas cuyo paradero se ignora y es políticamente intolerable para la izquierda que deje de haber desaparecidos.

No está demás puntualizar que sí son tres mil o más los que cada año desaparecen en Chile, contabilizando como tales a los que han sido objeto de una denuncia de presunta desgracia y al final del ejercicio no han sido encontrados.

          También José Antonio Kast debió dejar pasar la afirmaciones erradas de Fernando Paulsen, imputando al general Pinochet muertes en las que nada tuvo que ver, como tampoco lo tuvo su delegado, el general Arellano, entre las cuales mencionó la del periodista Carlos Berger en Calama. Y añadió que en ese caso el general Jefe de Zona se habría opuesto a la orden de ejecución y la habría representado. Nada de eso es verdad.

          Justamente el general Arellano, horrorizado al enterarse de los fusilamientos ilegales, llevó ante el Jefe de Zona al responsable de los mismos para que procediera a enjuiciarlo de acuerdo a sus omnímodas facultades y aquél se negó a recibirlo.

Los propios jueces que, un cuarto de siglo después y pasando por sobre la amnistía y la prescripción inculparon a los generales Arellano y Pinochet contra toda verdad y todo derecho, siempre dejaron libre al real responsable de los fusilamientos, porque éste les decía lo que querían oír: “fueron órdenes de Arellano y Pinochet”. Al final parece que a los jueces les dio vergüenza y también, finalmente, mandaron a Punta Peuco al único culpable, pero ya nonagenario y enfermo.

Si Fernando Paulsen leyera el número 5 del capítulo II de mi libro “La Verdad del Juicio a Pinochet” se pondría a salvo de volver a emitir opiniones tan ajenas a la verdad como las de anoche. Él y cualquier lector pueden instruirse bajando un ejemplar del e-book respectivo, que se ofrece en este blog por un módico precio.

En todo caso, hay que reconocer la hidalguía de “Tolerancia Cero” al convidar a su programa a José Antonio Kast, rompiendo así el cerco de silencio que se ha levantado en torno al único candidato de derecha y defensor del gobierno que salvó a Chile y de los militares víctimas de la prevaricación; un hombre preparado, íntegro y, por lo mismo, no procesado por emisión o utilización de facturas falsas, con su patrimonio radicado en Chile y no en paraísos fiscales. Por añadidura, la encuesta Cadem muestra que en la última semana se doblaron de dos a cuatro por ciento las preferencias en favor de José Antonio Kast. Éste, hay que decirlo, anoche no dejó muy bien parada a esa firma, al revelar que antes de la primaria ella había pronosticado para Felipe Kast menos de la mitad de la votación de Beatriz Sánchez y después de la primaria resultó que ambos habían prácticamente empatado.

La campaña presidencial de verdad está comenzando. José Antonio Kast inscribirá su candidatura en agosto, para cuyo efecto ya tiene las firmas requeridas, como también lo harán los otros candidatos que las hayan reunido y los que puedan ser presentados por partidos políticos, a condición de que ni unos ni otros estén formalizados por delitos castigados con pena aflictiva.

viernes, 14 de julio de 2017

No Digan que No les Advertí


          Hace poco la justicia condenó a Fernando Martelli a cuatro años de presidio remitido por el uso de boletas y facturas falsas por 363 millones de pesos para obtener de SQM el financiamiento de la pre-campaña de Michelle Bachelet.

          En estos días la fiscalía ha pedido audiencia al 8° Juzgado del Crimen para la formalización de los parlamentarios Fulvio Rossi (PS) y Jorge Pizarro (DC) por el mismo delito, por montos de $45 millones cada uno obtenidos a través de boletas y facturas falsas principalmente de SQM. La DC ha resuelto aceptar la suspensión de su militancia del senador Jorge Pizarro a raíz de esta acusación. En el caso de éste sus hijos obtuvieron el financiamiento ilegal a través de su empresa Ventus Consulting, la cual habría prestado “asesorías verbales” a SQM, justificación que la fiscalía desechó, estimando que lisa y llanamente el senador obtuvo recursos para su campaña por medios ilegales.

          El caso de este último es idéntico al que enfrenta el pre-candidato presidencial de ChileVamos, Sebastián Piñera, pero el financiamiento que obtuvo éste fue mucho mayor, 366 millones de pesos (similar al del condenado Martelli) de SQM, Aguas Andinas y otras empresas, mediante facturas falsas. Delitos por los cuales está formalizado el ex gerente de las sociedades de Piñera, Santiago Valdés, quien fue, además, administrador electoral de su señalada campaña presidencial.

“El Mercurio” de 06.06.17 informó que Valdés será formalizado también por otros casos de financiamiento para Piñera.

          El de éste resulta agravado porque desvió parte de los recursos obtenidos para fines electorales a financiar pagos a sus ejecutivos Mario Conca y Jaime de Aguirre, del canal Chilevisión, del cual era dueño a la sazón. Pero, aparte de eso, es idéntico al del senador Pizarro.

Pero Piñera permanece inmune a toda formalización y, cuando se le hace presente la situación, alega “no haber sabido nada” del financiamiento de su campaña, pues él estaba entregado, según sus palabras, “en cuerpo y alma” a ésta. Pobre excusa, pues, primero, si estaba dedicado completamente a ella, tiene que haber sabido de un aspecto esencial de toda campaña, cual es el del financiamiento; segundo, difícilmente alguna persona que consigue un enriquecimiento de $366 millones de pesos en su patrimonio no se entera de él, sobre todo si es un hombre de negocios conocido por llevar todas sus cuentas en la punta de los dedos; y, tercero, porque parece afín a las habilidades mercantiles y métodos de Piñera el haber discurrido utilizar parte de esta veta de recaudación para mejorar el balance de Chilevisión en tiempos en que iba a verse precisado a venderla, pues se había comprometido a hacerlo antes de asumir la Presidencia.

          Es evidente que si hay un mínimo de justicia igualitaria en el nuevo sistema procesal penal chileno, es decir, si “donde hay la misma razón debe aplicarse la misma disposición” –según el aforismo jurídico ancestral--  la formalización del diputado Rossi y del senador Pizarro anuncia ineludiblemente la de Sebastián Piñera.

          Esto traerá consecuencias políticas, porque para ser Presidente de la República y, por tanto, ser inscrito como candidato al cargo, se requiere cumplir con los requisitos de un ciudadano con derecho a sufragio. La Constitución dice que el derecho a sufragio se suspende cuando un ciudadano es acusado de un delito que merezca plena aflictiva, es decir, superior a tres años y un día de presidio o reclusión menores en su grado máximo. Como, de hecho y por delitos de montos similares, Fernando Martelli ya fue condenado a cuatro años, misma penalidad a que se verán expuestos Rossi y Pizarro, si tiene lugar la formalización de Piñera éste dejará de estar habilitado para inscribirse como candidato al cargo de Presidente de la República, por carecer de derecho a sufragio, puesto que “de jure” le habrá quedado suspendido.

Por consiguiente, Chile Vamos se enfrentará a la incómoda condición de que el candidato elegido tras sus primarias no podrá ser inscrito el 21 de agosto por carecer de un requisito para asumir el cargo.

          Todo lo anterior parte de la base de que la justicia en Chile sea igual para todos, lo cual sabemos que frecuentemente no es así y, en particular, el mismo Piñera sabe que no fue así en el pasado, cuando un conveniente “alegato nocturno” de personas que tenían “santos en la Corte” lo libró de la pérdida de libertad que otros en su misma situación debieron sufrir, en los años ’80 y en el caso del Banco de Talca.

          Pero si sucede lo que en justicia y en derecho debería suceder y por un acaso la justicia chilena, aunque sea transitoriamente, se vuelve igual para todos, dicho aspirante debería quedar pronto inhabilitado para ser candidato presidencial.

Si ello llegara a acontecer, no digan que no les advertí.

miércoles, 12 de julio de 2017

El País Tiene lo que Merece


          Un comentarista de este blog, cansado de que en él se desenmascare a Piñera, me pregunta por qué mejor no comento lo del Sename, que es el actual “caballo de batalla” para atacar al Gobierno. Tanto que Piñera tuitea su preocupación por “nuestros niños” desde su lugar de descanso en México y se sube a la ola propagandística pidiendo un “acuerdo nacional”, una típica “cuña”, sobre un tema en que su gobierno fue parte del “problema del Sename” sin aportar una solución.

Pero el Sename es la cosecha de lo que los chilenos hemos sembrado: la disolución de la familia, la irresponsabilidad sexual, el destierro de “la ley, la moral y las buenas costumbres”. La mayoría de los reos de las cárceles viene del Sename. Los problemas de éste y las muertes de más de mil trescientos niños que ha tenido a su cargo derivan de que es un órgano del Estado, pues, todos sabemos, “el Estado no soluciona el problema, el Estado ES el problema”.

La principal preocupación de sus funcionarios es, evidentemente, ganar el mayor sueldo posible con el menor trabajo posible. Un verdadero lema de las instituciones estatales.

Por una ironía del destino, el Gobierno Militar, a fines de los años ’70, al comprobar que había muchos menores sin hogar y en situación irregular, en plena aplicación del principio de subsidiariedad decidió crear el Sename. Es decir, si los particulares no eran capaces de evitar que hubiera niños lanzados al desamparo, el Estado debería preocuparse de ellos.

En realidad, la solución de fondo debería haber sido reforzar más la moral pública, el matrimonio y la familia, proveyendo incluso incentivos monetarios para que ésta permaneciera unida y prevaleciera. Pero todo eso es políticamente incorrecto. Ésas son ideas conservadoras, "integristas" y de derecha. Y hoy hay un solo candidato presidencial de derecha, que marca poco en las encuestas. El resto, incluido el de la “centroderecha”, no lo es, pues, como ha dicho Evelyn Matthei, “Piñera jamás ha sido de derecha”. Luego, tenemos lo que tenemos. “El país que queremos”… pero no le gusta a nadie porque…vean lo que hace el Estado con los niños que no tienen hogar. Y el 70 % nace fuera del matrimonio, es decir, con alta probabilidad de terminar en el Sename.

El mayor escándalo político se ha hecho en torno a que diputados que votaron a favor del informe que delata al Sename en la comisión investigadora lo hicieron en contra en la sala y lo invalidaron. ¡Pero si eso es habitual! ¿Por qué va a ser Piñera el único que “da vuelta” diputados? Michelle también ha mostrado que es capaz de hacerlo. Ha adquirido habilidades que parecían exclusivas de su antecesor.

Pues cuando se investigaba la compra por éste de acciones LAN con información privilegiada, en 2008, la Concertación tenía mayoría de 5 a 3 en la comisión investigadora sobre el caso, pero al votarse si se pedía a la Bolsa la grabación del llamado que ordenaba la operación (ahí se iba a saber si salía la voz de “un programa automático de compras”, como decía el candidato, o la suya) se rechazó por 5 a 3 y no se conoció la grabación. “Se dieron vuelta” dos diputados de la Concertación.

Pasó lo mismo cuando la Cámara debía aprobar o rechazar el informe de su comisión investigadora del caso Cascadas, según el cual Piñera Presidente no había respetado su deber de abstención: la Nueva Mayoría tenía 41 votos para aprobarlo, contra 31 de la Alianza, pero fue rechazado por 41 a 31. El diputado socialista Juan Luis Castro comentó en “El Mercurio” de 17.04.15: “Es bochornoso, porque donde había una mayoría clara y argumentos para haber aprobado (el informe de) la comisión, me parece insólito que se encuentre con un revés en la sala. Lo que significa que hubo parlamentarios de la Nueva Mayoría que no acompañaron la votación de sus propios representantes en la comisión”.

Y, en fin, lo mismo pasó con la comisión investigadora de los negocios de Bancard, en la cual tenía mayoría la Nueva ídem, pero varios de sus diputados se ausentaron “oportunamente” y dejaron en minoría a su sector en el momento de votar el envío de un oficio propiciado por el diputado DC Fuad Chaín pidiendo el historial de multas y sanciones a Bancard. Entonces los de ChileVamos aprovecharon, votaron en contra y ganaron: no hubo oficio y nuevamente se salvó Piñera y quedó impune (“La Tercera”, 19.01.17).

¿Qué sortilegio ejerce éste para “dar vuelta” en su favor a diputados que declaradamente están en su contra?

           Es que tenemos el país que merecemos. La mayoría vota --dicen las encuestas-- por forjarlo así. Por eso la minoría de derecha propone un cambio y quiere votar por José Antonio Kast, un candidato con valores y capaz de fortalecer la familia, que es donde se forjan esos valores, para que cada vez más niños tengan un hogar y no un Sename. 

sábado, 8 de julio de 2017

Si Piñera Logra Estar en la Papeleta


          Como le ha puesto fichas a casi todo el mundo, todos le dicen lo que quiere oír y él se lo cree. Tanto que hoy en “La Tercera” manifiesta que su única duda es si va a sacar más del 50% en la primera vuelta y resultar elegido el mismo 19 de noviembre.

          Pero, para empezar, ni siquiera está claro si puede ser candidato. En “El Mercurio” del 6 de junio, p. C-13, se informa que el ex administrador electoral suyo en 2009 y ex gerente de sus firmas Bancorp y Vox Pópuli, Santiago Valdés, arriesga una pena de cuatro años en el caso Penta. Y el fiscal ha pedido, además, fecha para formalizarlo por un nuevo ilícito tributario vinculado a una factura emitida a Aguas Andinas. Añade el diario: “Valdés ya enfrenta cargos por facilitación de facturas falsas a SQM, que suman $366 millones, por haber solicitado a Jaime de Aguirre, ex director ejecutivo de Chilevisión, la emisión de facturas a la minera por $45 millones, cuando Bancard era la controladora del canal. Y, además, por la suscripción de un forward con CB –a través de Administradora Bancorp— por el que se obtuvo un traspaso de $49,9 millones a favor de la firma ligada a Piñera”.

          Todos esos dineros fueron al peculio de éste, ya hubiere sido para su campaña presidencial o su negocio privado de Chilevisión, de tal manera que Valdés no obró en su propio beneficio. Si las platas eran para Piñera –y la secretaria de SQM, Danitza Yepes, lo vio entrando al sexto piso de SQM a pedirlas, por la misma puerta en que lo hacían todos los que iban a eso— el que debe pagar por el delito es su beneficiario y no Valdés. “Mandado no es culpado”, dicen tanto el refrán como el derecho.

          Y si éste, como dice “El Mercurio”, arriesga una pena de cuatro años, ella es “aflictiva”, según la Constitución (la superior a tres años y un día). Si el verdadero responsable resulta ser el beneficiario, Piñera, incumplirá uno de los requisitos para ser Presidente, que es reunir las exigencias para ser ciudadano con derecho a sufragio, una de las cuales es no haber sido condenado a pena aflictiva.

          Pero supongamos que siga poniendo más fichas donde corresponde y la sentencia haga la vista gorda y diga que toda la plata la percibió Santiago Valdés y Piñera se la embolsó “sin saber nada”. El condenado sería su administrador electoral y no él.

Aun así y pudiendo entonces inscribirse como candidato, políticamente ya se está quedando sin espacio.

          Desde luego, las plumas y voces que han celebrado como “un gran triunfo” suyo el de las primarias, donde votaron apenas uno de cada nueve ciudadanos habilitados para hacerlo (la abstención fue del 87,2 % del padrón, es decir, votó sólo el 12,8 %) concluyen, pese a ello, y sin ningún temor al ridículo, que “hubo una concurrencia inesperada a las urnas”.

          Pero en esa elección el mensaje de un candidato con “manos limpias”, como Ossandón, sonó fuerte en la Región Metropolitana, donde ganó en diez comunas, incluidas varias en que no había tenido figuración electoral previa (pues en las que había sido alcalde obtuvo el 85 % y el 69 %, respectivamente).

          En cambio en las comunas de “la cota mil”, como la define el jesuita Berríos, sorprendentemente el electorado le dio la razón a los reparos éticos del sacerdote, pues el candidato de las “manos sucias” arrasó con el 69 % de los votos, mientras el de “manos limpias” obtenía sus peores votaciones de todo el país (2,76 % en Vitacura y 3,69 % en Lo Barnechea). En cambio, en comunas de menor poder adquisitivo y con menos predominio de la educación particular pagada católica, que parece haber suprimido las clases de ética, las “manos limpias” ganaron con amplitud (47,50 versus 41,97 % en Pedro Aguirre Cerda y 48,87 versus 41,42 % en Lo Espejo).

          Piñera, repito, dice que no sabe si sacará más del 50% en la primera vuelta del 19 de noviembre. Yo digo que ya no queda espacio político para él, aun suponiendo que supere los procesos penales en curso y eluda la condena a cuatro años, remitidos, por supuesto (es civil, no militar) que se prevé como resultado, endosándosela a su administrador electoral. Éste deberá confesar, en tal caso, que se le ocurrió a él y sólo a él pedir a SQM y otras firmas 366 millones mediante boletas o facturas falsas y desviar parte de eso a mejorar la “última línea” de Chilevisión, pagando los bonos a sus ejecutivos Conca y de Aguirre con los fondos que le donaban para la elecciones. Debería convencer al juez de que esta “pasada”, excepcionalmente, no provino del genio de su empleador, pese a que benefició exclusivamente a éste. ¿Le creerán?

          Aun libre de culpa, Piñera no tiene espacio político, porque ya hay una candidata de izquierda, Beatriz Sánchez, la centroizquierda también tiene su postulante, Alejandro Guillier, que ha recibido un respaldo importante de la última encuesta Mori del 3 de julio, donde vence en la segunda vuelta a Piñera por 35 a 32 %; y el centro, es decir, la DC, tiene ya su candidata, Carolina Goic. La derecha también tiene el suyo, con las firmas adecuadamente reunidas, José Antonio Kast. ¿Qué quedaría, entonces, para Piñera? Una difusa “centroderecha”, que según definición de Allamand (“La Salida”), debe cumplir su vocación de “completar el legado de Aylwin”. Pero Aylwin era de la DC, de centroizquierda, la que ya tiene  candidata.


           En síntesis, para una elección en que votarán cuatro o cinco veces más ciudadanos que en la primaria y si el 44 % del “Sí” vuelve en sí y se vuelca a José Antonio Kast, Piñera debería darse a santo si sólo lograra estar en la papeleta.

lunes, 3 de julio de 2017

Exit Kast, Enter Kast


          Desaparece de la escena Felipe Kast y entra en escena José Antonio Kast, el único candidato de derecha, defensor del legado del gobierno que primero salvó y luego cambió a Chile; el único que defiende a los presos políticos militares y el único capaz de solucionar el problema de la Araucanía, que por cierto no existía bajo el Gobierno Militar, cuando los caciques agradecidos designaban a Pinochet “Gran Conductor y Jefe” y le daban el triunfo al “Sí” en la región, en 1988.

          El problema de José Antonio será en lo sucesivo enfrentar las zancadillas, trampas y ninguneo promovidos en su contra, todo lo cual conocí bien por experiencia propia hace muchos años y he vivido como comentarista desde que un personaje poderoso y sin escrúpulos se lanzó como candidato. Anoche, en un foro televisivo, el periodista Fernando Paulsen mencionó a José Antonio Kast como una figura que competirá en la elección y confesó que, cuando en anterior oportunidad hizo lo mismo, lo habían llamado para criticarlo, preguntándole “¿para qué lo nombras?”. De eso se trata. Pero de nuevo lo nombró. Bien por él. Y de nuevo va a recibir presiones para que no lo vuelva a mencionar. Ésa es la atmósfera bajo la cual vivimos.

Bajo ella vive la derecha, que mayoritariamente ha abrazado la candidatura de un sujeto que carece de los mínimos atributos valóricos y políticos para representarla. Ha sido un encarnizado promotor de la prevaricación contra los militares retirados y un detractor impenitente del Gobierno Militar. El canal del que fue propietario, Chilevisión, ofició de portaestandarte de la desfiguración de la verdad histórica y lo sigue haciendo. El mismo Piñera insultó a la derecha política que lo llevó a la Presidencia, calificándola como una horda de “cómplices pasivos” de delitos inventados. Pero esa derecha, aun insultada por él, ahora hace caso omiso de ello y de todas sus trasgresiones éticas, de su abuso de los paraísos fiscales y de las sociedades “zombies” para poner su patrimonio a salvo de los impuestos que él mismo alzó al resto de los chilenos menos “vivos” que él; hace caso omiso de su servilismo con la izquierda marxista para perseguir ilegalmente a los Presos Políticos Militares, de su proclamación del comunista Teitelboim como “un grande de la historia de Chile” y de su presencia en la guardia de honor ante el féretro de Hugo Chávez.

          José Antonio Kast había llamado a sus partidarios a no votar en las recientes primarias, pero, pese a ser seguidor suyo, no le obedecí porque creía que, si en esas elecciones competía un político de derecha como Ossandón, con manos limpias, contra un individuo que carece de ambos atributos, había que apoyar al primero. Curiosamente, este llamado tuvo mucho más efecto entre la gente de una comuna pobre y que no era de la derecha tradicional más partidaria del Gobierno Militar, que en los considerados como bastiones de esta última: Ossandón, por ejemplo, salió primero, con el 49 % de los votos, contra 41 % de Piñera y 10 % de Felipe Kast, en la comuna de Lo Espejo. Gente modesta que entendió el mensaje moral. Y, en cambio, Ossandón fue realmente castigado en la comuna de Vitacura, donde obtuvo apenas 2,76 % de los votos, perdiendo ante Felipe Kast (20,56 %) y donde Piñera sacó una extraordinaria votación de 76,68 %.

          ¿Qué fue de esa Vitacura que en 1989 me hizo el honor de ser la única comuna de Santiago donde yo, candidato a senador defensor del Gobierno Militar y de la línea del “Sí”, vencí tanto a Eduardo Frei Ruiz Tagle como a Sebastián Piñera? ¿Cómo puede ese electorado haber cambiado tanto? Es que ha cambiado y mucho. Todavía en 2005 recuerdo cuando, espontáneamente, me hicieron un homenaje en plena Vitacura, en Casapiedra, llena a reventar con más de mil quinientas personas que pagaron su cena, por mi inclaudicable defensa del Gobierno Militar y Pinochet. Hoy eso sería imposible: de eso ya no queda nada. Hoy le dan casi el 77 % al denostador de ellos mismos como “cómplices pasivos”, al perseguidor, con mil querellas sin base legal, de los militares retirados que combatieron el terrorismo marxista, hoy ancianos; le dan esa gran mayoría al sujeto controlador de sociedades enredadas con facturas falsas y que logra silenciar a sus críticos utilizando los medios que cualquiera puede imaginar.

          Lo he dicho varias veces: eso sucede porque la derecha vive una crisis moral. “Sí, dicen, reconocemos que Piñera es o ha hecho esto o lo otro, pero va a ganar a la Nueva Mayoría y eso es lo único que importa”. Hoy el diario digital “El Mostrador” se hace cargo de esta derecha que pasa por sobre la verdad, los valores y los principios con tal de ganar una elección y combatir la amenaza a su bienestar material. Aquella para la cual el fin justifica los medios.

          Pero ahora se inicia una nueva etapa. Tenemos otro Kast, José Antonio, un candidato de derecha con las manos limpias, consecuente con sus ideas de siempre y honesto. Defensor de la verdad histórica y crítico de la prevaricación de los jueces contra los militares. Fiel representante del principio de autoridad dentro de la ley para enfrentar el terrorismo, el desorden y la delincuencia.

Ha reunido las firmas necesarias para inscribirse en la contienda y tendrá el derecho legal a una franja electoral y a participar en los foros televisivos y radiales presidenciales. Representa las ideas y las acciones que en algún momento sustentó una mayoría sustancial del país, como la que, a través de sus representantes elegidos para la Cámara de Diputados, llamó a los militares en 1973 a poner término a la situación a la cual la revolución marxista lo había llevado. Incluso todavía en 1988, frente a un cerco y un financiamiento internacionales que apoyaban a los marxistas y a los demócratas que, pasado el peligro totalitario, habían sentido renacer sus apetitos de poder, el “Sí” representativo de la lealtad a los principios y al ideal de derecha obtuvo un significativo 44 % de los votos.

          Según los resultados de ayer, hoy de ese patrimonio electoral no queda casi nada. Pero la verdad y los principios siempre existen, aunque no tengan votos. Lo entendieron mejor los votantes modestos de Lo Espejo que los elegantes de Vitacura. Eso tiene un valor moral. Es capaz de convocar a la gente realmente honesta, la que paga el pasaje en lugar de evadirlo, y que es mayoría.

          Enter José Antonio Kast, cuyo  mensaje de honradez, libertad y verdad, de aquí al 19 de noviembre, no podrá seguir siendo silenciado como lo ha sido hasta ahora. Y eso representa un gran cambio en la política nacional.

viernes, 30 de junio de 2017

La Crisis Moral de la Derecha


          La mejor prueba de que la hay es su incondicional adhesión a Sebastián Piñera. Pero otros testimonios la tornan irrefutable. Llamé la atención, en mi comentario del día 20, sobre un hecho insólito: el apoyo público al mismo Piñera del más vehemente abogado defensor de los Presos Políticos Militares contra la prevaricación de los jueces de izquierda. ¿Cómo podía ser posible que él adhiriera al mayor promotor de querellas contra uniformados, al punto de que las triplicó durante su mandato, convirtiéndose así en cómplice activo de la prevaricación contra la cual ese abogado tanto ha luchado?

          En “La Segunda” de ayer 28 quedan de manifiesto las consecuencias de ese apoyo: la Multigremial de miembros en retiro de las FF. AA. iba a emitir un comunicado llamando a votar contra quien los traicionó, en las primarias del domingo, pero… (me remito a lo que dice “La Segunda” de ayer): “…fue muy difícil llegar a un acuerdo, porque un sector importante estaba por llamar a no votar por Sebastián Piñera y sí hacerlo por Manuel José Ossandón. Con la intervención del abogado Raúl Meza, que respalda a Piñera, se decidió dar libertad de acción”.

          Si ustedes de lo anterior no deducen nada, quiere decir, como afirma en su publicidad el candidato de ultraizquierda, Alberto Mayol, que “no han entendido nada”.

          ¿Y qué creen que he pensado yo cuando esta columna, que estuvo seis años siendo reproducida por el diario digital “El Mostrador” semanalmente, y que fue siempre activa en denunciar las irregularidades pasadas y presentes de Piñera, cesó de publicarse en dicho diario digital justamente cuando éste se puso en campaña en noviembre pasado?

¿Qué creen ustedes que pienso yo de los comentaristas que alguna vez lapidaron a Piñera y de pronto pasaron a elogiarlo y encubrirle sus trapisondas?

¿Qué creen que pienso cuando, a iniciativa de terceras personas, una emisora acepta que yo sea panelista de un escuchado programa y, tras estar todo acordado, el conductor del programa expresa su rechazo a mi integración como panelista, que antes había aceptado?

Pues bien, todas esas veces he pensado lo mismo que pienso ahora del inusitado giro y desempeño del abogado defensor de los militares en favor del peor verdugo de éstos. Todo eso tiene que ver con la crisis moral de que hablo.

          Pero no todo está perdido. Hoy me encontré en “El Mercurio” con una sorprendente carta del intelectual Cristián Warnken, con quien, en materias económico-sociales, estoy generalmente en desacuerdo. Pero ahora expresa puntos de vista morales con los que sí estoy completamente de acuerdo. Digo que su carta es sorprendente en un doble sentido: por evidenciar preocupación por la moral de un sector al cual él no quiere pertenecer, la derecha partidista, y por el hecho de que “El Mercurio”, diario visiblemente inclinado en favor de Piñera, la haya publicado. Estos solos hechos encienden una luz de esperanza frente a la crisis moral de la derecha representada por su apoyo a ese candidato.

          La denigración de este sector, generalmente soterrada, contra un hombre íntegro como Ossandón, ha sido vergonzosa. A pretexto de que manifiesta ignorancia sobre algunos hechos de actualidad, lo han lapidado con el lenguaje más grotesco, olvidando que su propio candidato Piñera frecuentemente manifiesta ignorar aspectos fundamentales de la cultura normal, como cuando, para excusar la ineficacia de su gobierno contra el delito, expresó que la delincuencia había estado presente desde los albores de la Humanidad, cuando “Abel mató con una quijada de burro a su hermano Adán”.

          Pero, con tal de “ganar”, la derecha pasa sobre todo: no le importa que su candidato haya protagonizado el más vergonzoso escándalo en el uso de facturas falsas para conseguir fondos electorales, con un agravante que ningún otro exhibe, como el de haberlas usado para lucrar personalmente y cubrir con ellas gastos de una de su empresas, como en los casos de los bonos a sus ejecutivos Conca y De Aguirre, de Chilevisión. Están publicadas todas las falsedades que Piñera propaló para justificar las supuestas “asesorías” que esos ejecutivos habrían prestado a Bancard, para justificar tales facturas, la cuales los mismos desmintieron ante la fiscalía.

Está publicado el reconocimiento de la funcionaria de SQM, Danitza Yepes, de que Sebastián Piñera cruzaba la misma puerta del sexto piso del edificio de la firma de Ponce Lerou para solicitar aportes electorales. Pero el sujeto permanece en la completa impunidad por eso, mientras su encargado electoral y gerente de Bancard, Santiago Valdés, carga con todo el peso de la formalización por hechos en que el único ganancioso fue Piñera.

          Y la derecha que lo apoya también hace caso omiso de que está imputado por soborno en Argentina, por el juez del crimen Roberto Canicoba Corral, como se ha publicado en “La Nación”, uno de los diarios importantes de Buenos Aires. También hace caso omiso de la condena de LAN, cuando Piñera era su controlador, por el mismo soborno y además por colusión, según dictamen de un ente supervisor norteamericano.

          Los múltiples testimonios de votaciones en comisiones y en sala, en acciones parlamentarias investigativas contra Piñera, habiendo en cada caso mayorías políticas adversas a él que, sin embargo, “se dan vuelta” en su favor para frustrar la respectiva investigación parlamentaria, en el caso de la grabación de la orden de compra de acciones LAN con información privilegiada, en el caso de la comisión que investigó su falta de abstención como Presidente en el episodio “Cascadas” y en el de la votación de la sala que aprobaba otro informe condenatorio del ex Presidente, aprobado por una comisión investigadora, no dan lugar a la menor sospecha en los medios. Ninguno jamás les ha preguntado a los parlamentarios que “se dieron vuelta” por qué lo hicieron. Es que el sistema entero está corrupto.

          En cambio, los principales medios publican advertencias de la más alta significación moral, como “si no es elegido Piñera no va a subir la Bolsa”.

Tantas evidencias de que el dinero está corroyendo la probidad del sistema político quedan en el aire, porque tanto la derecha como la izquierda “miran para otro lado”. En el fondo, integrantes de la una y de la otra son vicarias del dinero de Piñera, que además cumple el requisito básico de la “corrección política”: sumarse a la denigración del Gobierno Militar y de su principal figura, que salvaron al país y lo situaron a la cabeza de América Latina. Cumpliendo Piñera con pertenecer a ese bando, se le perdona todo. Nunca olvidaré cuando Eugenio Tironi manifestó su arrepentimiento de haber escrito un libro contra Piñera (“¿Por qué No Me Quieren?”) tras éste haber multiplicado las querellas prevaricatorias contra militares y haber cerrado el comparativamente digno Penal Cordillera y trasladado a los altos jefes militares más ancianos (con la excepción del general Mena, que se suicidó ante el atropello) a un atestado Punta Peuco, que seguramente el mismo Piñera se propone también cerrar, si es electo, para, por fin, consumar la venganza final de la izquierda y lanzar a los oficiales presos políticos en medio de los delincuentes comunes.

          Pero la gente de derecha tiene el domingo la ocasión de reivindicarse y emitir un voto moral. Descreo de que lo haga mayoritariamente, porque ya la vi votar en 2009 a favor de un sujeto recién condenado por abuso de información privilegiada. Con tal de “ganar”, para una mayoría los medios empleados no importan.

          Y ése es el predicamento que está en la base de la crisis moral. Como dice Warnken: “Ossandón ha sido demonizado por la derecha oficial, pero son su coraje y lucidez en este tema (el moral, aclaro yo) los que pueden salvar a la derecha de un nuevo desastre político en el que siempre ésta termina por caer”.