miércoles, 22 de noviembre de 2017

Trampas, Mentiras y Videos


          Piñera ganó con trampa y ahora casi todos dicen que debemos premiarlo por eso y votar por él el 17 de diciembre. Pero yo, al menos, no me dejaré extorsionar.

          ¿Por qué digo que ganó con trampa? Porque tengo la prueba. Hay una comuna del país que es absolutamente de derecha. No de centroderecha, sino de derecha: Vitacura.

          Es tan de derecha que fue la única en que yo gané tanto a Eduardo Frei Ruiz-Tagle como a Sebastián Piñera en la senatorial de 1989. Y en 1993 ganó ahí José Piñera al mismo Frei y a Arturo Alessandri, en la presidencial de 1993. Y hasta en 2013, cuando Michelle Bachelet arrasó con el 62 % en todo el país, en esa comuna Evelyn Matthei la superó con el 80% de los votos.

          Ahí la derecha sólo podía ser derrotada mediante alguna trampa. Y se la hicieron en la elección del 19 de noviembre último: la encuesta CEP, “la madre de todas las encuestas”, anunció que el candidato de derecha, José Antonio Kast, contaba con sólo un 2,7 % de apoyo, mientras Sebastián Piñera, de centroderecha, se acercaba al 45 % y, con un poco de gimnasia estadística, que sus partidarios publicaron profusamente, sobrepasaba el 50 % y podía ganar en primera vuelta.

          Esto fue reforzado por videos de Longueira y Lavín, distribuidos a más de cien mil destinos en las redes, diciendo que votar por Kast era perder el voto y ponía en peligro el inminente triunfo de Piñera en primera vuelta.

          El fruto de la doble trampa se manifestó en la elección en general y en la mesa donde mi hijo mayor fue vocal el 19, donde siempre triunfaba ampliamente la derecha: tuvo una concurrencia del 90 % de los votantes, por contraste con el 46 % del resto del país. Hecho el escrutinio, éste se desvió de la historia de la comuna: Piñera obtuvo 270 votos, Kast 17 y los otros seis candidatos se repartieron los trece votos restantes.

          Ése fue el efecto de la encuesta CEP, reforzada por los propagandistas de Piñera, en el resultado electoral. Si no hubiera habido trampas, mentiras ni videos, Kast habría obtenido en esa mesa unos 170 votos y Piñera unos 117, como siempre fue antes.

          Téngase en cuenta que el escrutinio nacional determinó que José Antonio Kast tenía el 7,93 % de los votos y no el 2,7 % que le asignaba la CEP, es decir, tres veces más; y que Sebastián Piñera no tenía el 45 %, sino el 36,6 %, es decir, 8,4 puntos menos. Si la opinión pública hubiera sabido eso, no podrían haber tenido efecto las mentiras estadísticas ni los videos y Kast habría obtenido muchos más votos todavía y Piñera muchos menos, pero probablemente ambos pasando a segunda vuelta y despejando el temor de otro gobierno de izquierda desde 2018. La Bolsa habría tenido un “boom” en lugar de un colapso. Pero Piñera, como siempre, quería “todas las bolitas” para sí y, también como siempre, sacrificó al país en pos de eso.

          Es un mal sujeto, como lo reveló la Kyoto en 1993, cuando le daba a Pedro Pablo Díaz sus instrucciones para Juan Andrés Richards con el fin de perjudicar a Evelyn Matthei, su competidora por la candidatura presidencial, en la TV: “Cagándola, pero diciéndole, sabís qué más Evelyn, retírate de esta huevá, estai haciendo el loco…”

          Ahora, con las trampas, mentiras y videos, “ca…ó” a José Antonio Kast y la derecha. Y otra vez ha quedado impune.

          Como escribía en “El Mercurio” el rector Peña el 23.08.15: “Es un pícaro oportunista, alguien que sabe aprovechar la constelación de las circunstancias, tomar ventaja de las debilidades de sus competidores, saltarse las reglas cuando nadie vigila… Se produce así la máxima paradoja, que es habitual en la política: frente a un mismo hecho, las vinculaciones con el caso Penta o Soquimich, el que posee el peor comportamiento previo es el que corre el menor riesgo de salir dañado”. Peña poco después “vio la luz” y actualmente proclama a Piñera como refundador de una nueva derecha chilena… Así nos cambia la vida.

          Anoche, en la entrevista de don Francisco, éste reprodujo la escena en que el aspirante a reelegirse le propinaba un empellón a su propia señora para que no le disputara el centro de un escenario. Eso desmintió todas sus anteriores y frecuentes referencias en la misma entrevista al “alma” y al “corazón”, como si fueran constantes inspiradores de sus acciones.

Como creo que “el fin no justifica los medios”, no votaré por él el 17 de diciembre. Ni lo haré por Guillier, pese a que es una buena persona, porque su programa es malo para el país. Así, la decencia mínima ordena la abstención.

                                                                                                     

lunes, 20 de noviembre de 2017

Piñera Sale de Compras


          La izquierda nunca ha sabido cómo funciona el mundo y por eso le ha ido tan mal en todo el mundo. Lo pensé anoche cuando vi en TV a Francisco Vidal sacar las cuentas alegres obvias del que no conoce el mundo real: dijo que Piñera más Kast eran el 44,56 por ciento y que desde la DC hasta la izquierda eran el 55,44 por ciento, de modo que Guillier tenía la elección poco menos que ganada.

          Eso es lo que piensa mucha gente porque es obvio. Hasta lo creen los mercados, por el momento. Pero yo, que conozco el mundo real (por eso soy de derecha) y, sobre todo, conozco a Piñera (por eso siempre seré su adversario) creo que la historia puede ser muy diferente: hoy día mismo, les aseguro, Piñera “sale de compras”, mientras Guillier está feliz con su 55,44 % y confiando en que es cosa de “coser y cantar” durante menos de un mes más para ceñirse la banda. Pero es que no tiene idea de “la chichita con que se está curando”.

          En un juego de imaginación, supongamos que Piñera comprara, al contado y en un momento de crisis y semi-liquidación, a la DC completa. Según los votos obtenidos por Carolina Goic, serían el 5,88 % del total. Sumemos 44,56 de derecha y centroderecha más 5,88 y ya estaremos en 50,44 %. ¡Sale Piñera y pierde Guillier, a quien el 49,56 con que se ha quedado tras la venta en liquidación de la DC ya no le alcanza!

          ¿Que las cosas no son así en el mundo real? De acuerdo. ¡Es que son peores! ¡Piñera no sólo va a comprar DC; también va a comprar más a la izquierda! Y ya comenzó, les aseguro, esta mañana temprano.

          ¿Cómo lo sé? Porque he competido con él, porque había comentaristas políticos que repentinamente ya no me nombraban más y sólo lo mencionaban a él, porque en los diarios aparecía la “noticia” de que votando por él los votos aprovechaban a ambos de la lista pero votando por mí se perdían, porque me llamaban del comando del candidato presidencial para notificarme de que no iban a ir los candidatos a senadores a una concentración suya y yo no iba por eso, pero Piñera sí iba y monopolizaba los aplausos, porque mis zepelines de propaganda se iban cortados hacia el Atlántico y los micrófonos por los que iba a hablar eran desconectados cuando yo recién comenzaba y nadie me oía y un larguísimo etcétera.

          Como decía un conocido locutor deportivo que era, a la vez, abogado, “¡esto comienza, señores!”.


         Por mi parte, no votaré por Piñera, aunque sé que el resto del 7,92 % que votó por Kast sí lo hará. Yo no, porque “el fin no justifica los medios”, que se ha convertido en el eslogan moral más despreciado por la derecha política chilena desde que Piñera apareció en escena. Tampoco votaré por Guillier, aunque lo considero una buena persona, porque tiene ideas de izquierda cuya aplicación le haría mal al país. 

        Pero no tanto mal como el que puede generar otro gobierno de Piñera que, como el anterior, será sólo de él, para él y nada más que en gloria y majestad de él. Esto será la mejor garantía de que después advenga el Frente Amplio, tras lo cual, confío, el país se dará cuenta de que la verdadera solución es la que le legó el gobierno que lo convirtió, "desde las cenizas", en “la joya más preciada de la corona latinoamericana" (Clinton, 1991) y votará mayoritariamente por José Antonio Kast si es que, por una vez, antes Piñera no se lo ha comprado todo.

domingo, 19 de noviembre de 2017

"Famous Last Words"


          Voy a ir a votar a las dos, porque mi hijo vocal (desde hace tres elecciones) me informó que a esa hora no iba nadie. Mi pronóstico es que van a votar 7.300.000 personas. Anticipo como resultado: Piñera 38 %; Kast 15 %; Guillier 14 %; BEA 13 %; Goic 9 %; MEO 8%; Navarro 2 %; Arnés 1 %. Si la derecha es inteligente, la izquierda quedará hoy fuera del poder. En la sobremesa de 20 que hizo una “polla electoral”, la votación a mano alzada de los participantes favoreció a Kast sobre Piñera por 15 a 5, no así sus pronósticos, entre los cuales el mío fue el segundo en mayor cantidad de votos para Kast y también el segundo en menor cantidad de votos para Piñera.

          Las últimas noticias recibidas no son buenas para mis expectativas: Christoph Schiess, cabeza de un grupo económico e hijo de un insigne partidario del Gobierno Militar, Guillermo Schiess, declara en “El Mercurio” que “no tiene inconveniente en decir que va a votar por Piñera”. Mala noticia.  Él debería tener inconveniente, pues cuando nos encontramos en una misa ecuménica por los presos políticos militares entendí que, como buen hijo de sus padres, estaba en contra de la prevaricación judicial contra los vencedores de la guerrilla marxista, prevaricación de la cual Piñera fue coautor y su gobierno principal ejecutor.

          Mi segundo hijo fue a Maipú el jueves y allá trató negocios con un hombre de campo que, durante el Gobierno Militar, pasó de hijo de inquilino pobre en 1973 a “patrón de fundo” rico en 1980. Éste le dijo: “Acá todos votamos por Piñera”. Y le pronosticó: “Va a ganar con el 60 % en primera vuelta”.

Además, expresó festivamente su admiración por el desempeño del candidato cuando en la TV le representaron su última “llegada estrecha”, la compra de una empresa zombi para eludir impuestos (mientras apoyaba el alza tributaria de Aylwin en los ‘90, que no afectaba la elusión mediante las empresas zombi). Decía el agricultor, riéndose con admiración: “El viejo se movía y les contestaba todo a los periodistas”. Es que las “llegadas estrechas” son populares. Las llaman “picardía criolla”.

Me pareció increíble el cambio. Pues el hoy “patrón de fundo” y yo fuimos filmados para la franja televisiva del “Sí” en 1988, cuando Piñera era del “No”. Lo llevé a dar su testimonio porque era viva prueba del progreso que los más pobres podían lograr gracias a la libertad de iniciativas que consagró el Gobierno Militar y de la permeabilidad social que esa libertad hacía posible. Siempre este agricultor fue un gran partidario de Pinochet, pero ahora vota por uno de sus mayores denigradores, quien afirma que su gobierno fue "peor que el de Allende". Algunos llaman a esto “el pago de Chile”. Otros, “mala memoria”. Otros, entre los que me incluyo, “lavado de cerebros”. Y los más conspicuos, “asimetría de información”.

Finalmente, me informan resultados por whatsapp: “Piñera se impone en Islas Caimán” y Artés “fue favorecido por el voto de Kim Jong Un en Corea del Norte”.

Pero mejor es esperar otros cómputos menos obvios.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Otra Elección Que Cambiará Mi Vida


          El 31 de diciembre de 2008 escribí mi última columna en “El Mercurio”, titulada “Mi Alegría Ya Viene”, y anuncié mi renuncia a ese diario después de 46 años. El principal motivo de la misma era su apoyo a Sebastián Piñera, quien en esa época tenía la mitad de su prontuario actual, pero ya más que suficiente para hacerlo inaceptable para mí como candidato presidencial. Desde luego, había resultado recién condenado por haber sido sorprendido comprando acciones con información privilegiada.

          No fue la única razón que tuve para alejarme del diario. En mi autobiografía di seis a lo largo de cinco páginas. Pero aquélla fue la principal.

          Hoy me encuentro en un trance similar, pero no en estado de renunciar a alguna entidad, porque ya no estoy en ninguna. No obstante, simplemente no quiero estar con personas de derecha, de mis mismas ideas, a quienes sé y supe partidarias del Gobierno Militar y que siempre han estado agradecidas de él, pero que hoy, bajando la cabeza (todas lo hacen, como si fueran a confesar “voy a prostituirme”), me digan: “Voy a votar por Piñera”, uno de los principales verdugos de la verdad histórica reciente, de la imagen de ese gobierno y de los presos políticos uniformados. No quiero estar con ellas, con una sola excepción: mi única hermana, con quien almuerzo todos los jueves en su casa en compañía de sus hijos. Seguiré yendo.

          Pues a ella le he explicado reiteradamente que en la elección del domingo hay un solo candidato de derecha, el único que defiende el legado del Gobierno Militar, y lo entiende. Sé que ella comparte el repudio a la persecución ilegal de los militares (r) por parte de los jueces y de los gobiernos de Bachelet y Piñera. Conoce el prontuario de éste. También entiende que bastaría que las personas de derecha votaran por Kast para que éste obtuviera más votos que cualquiera de los seis candidatos de izquierda y dejara a la Nueva Mayoría fuera del poder el domingo (porque nadie duda de que Piñera pasará a segunda vuelta). Por tanto, también entiende que el único voto realmente útil para que se vaya la extrema izquierda del poder es el que emita por José Antonio Kast.

Pero, después de oírme, de enterarse de que sus hijos están de acuerdo conmigo y van a votar por Kast, inclina la cabeza, mira hacia abajo y me dice, con curiosa determinación: “Yo voy a votar por Piñera”.

          Única hermana y única excepción. Seguiré almorzando donde ella los jueves. Pero no iré a ninguna otra reunión, tertulia, conciliábulo, conversación, consejo, almuerzo o evento al que asistan personas de derecha que, bajando la cabeza, hayan confesado: “voy a votar por Piñera” o “voté por Piñera”. Con esa gente ya no tengo “affectio societatis”. ¿Para qué estar con ella?

          Participo completamente del criterio del empresario Matías Pérez Cruz, que les ha escrito a Longueira y Lavín, con motivo del video de éstos destinado a amedrentar a los votantes de Kast, calificándolo como “una carajada”. Pues lo es. Desde luego, porque la verdad es la contraria: votando la derecha por Kast se garantiza la derrota de la izquierda en primera vuelta.

          De Lavín sabemos hace muchos años que se pasó al otro bando y se hizo portador del lema propagandístico de la izquierda sobre “atropellos a los derechos humanos”, que es como llaman a la misión de combatir al ejército paralelo marxista. De éste advirtieron con alarma, al país y al mundo, entre otros, Frei Montalva y Aylwin en 1973. Ello llevó al primero a declarar, en el ABC de Madrid, “los militares han salvado a Chile”… añadiendo “cuando usted tiene un cáncer, llega el momento en que tiene que someterse a una intervención quirúrgica”... “lo acontecido en Chile es exclusiva responsabilidad de Allende y la Unidad Popular”… y, a los empresarios de la SFF, “esto se arregla sólo con fusiles”.

          Hoy parece increíble ver a Longueira abogando por Piñera, cuando fue éste quien lo confrontó hace doce años en la conspiración del ex cura Jolo y Gemita Bueno para destruir a la UDI. Piñera había llamado desde el sur, en 2004, a la oficina de Allamand, alertándolo de que la diputada RN Pía Guzmán “tenía una bomba contra la UDI”. Esto fue revelado por la hermana UDI de la secretaria de Allamand. Teletrece presentó a Gemita Bueno como habiendo sido abusada, cuando niña, por altos personeros de la UDI en orgías en que, afirmaba ella, hasta habían llevado a la muerte a otra menor.

          Ante eso Sebastián Piñera afirmaba “estar conmovido”, mientras los prohombres UDI eran masacrados en el “juicio por los diarios”. Pero Longueira se plantó firme y amenazó llevar todo el asunto a tribunales, donde la secretaria de Allamand y su hermana tendrían que decir la verdad. Entonces el candidato presidencial Lavín les pidió a ambos presidentes de UDI y RN, Longueira y Piñera, renunciar a sus cargos y a cualquier acción judicial para definir el diferendo. Hasta que el globo se desinfló por completo cuando Gemita Bueno le reconoció al ministro sumariante Sergio Muñoz que todo su cuento de abusos por parte de prohombres de la UDI era mentira. Longueira había desenmascarado a Piñera. Éste, entonces, se dedicó a recorrer el país trabajando, como siempre, para sí mismo, reuniéndose con consejeros de la colectividad para que votaran por él y no por Lavín como candidato presidencial, cuando todo el mundo daba por hecho que RN iba a apoyar a Lavín y Sergio Diez, su presidente, decía que él era más lavinista que nadie. Pero llegó el Consejo de la colectividad y una mayoría proclamó a Piñera. Todo hombre tiene su precio. Y finalmente éste ganó en primera vuelta a Lavín por unos pocos miles de votos, mientras la primera mayoría, Michelle Bachelet, declaraba: “Muchos partidarios míos votaron por Piñera para derrotar a Lavín”. Piñera siempre ha sido funcional a la izquierda, como ahora mismo, cuando confiesa estar estudiando la degradación de militares procesados ilegalmente. Y finalmente Michelle fue fácilmente elegida en la segunda vuelta de 2006, pues Piñera a esas alturas sólo pensaba en 2009.

          Como la vida tiene muchas vueltas, los dos grandes enemigos de 2005, Longueira y Piñera, hoy se han hecho grandes amigos. El partido que el segundo buscaba aniquilar hace doce años hoy se rinde a sus pies, dispuesto a ayudarlo en su razzia contra los militares, a los cuales ese partido rendía loas entre 1973 y 2005. Y Longueira, junto con Lavín, llama en un video a no votar por el único candidato de derecha y más próximo a sus ideas, José Antonio Kast, sino por Piñera.

          Todo esto lo ha desatado la última encuesta CEP, en la cual no creo para nada, porque es un traje a la medida confeccionado para Sebastián Piñera. Y no creo para nada en ella porque afirma que la mayoría opina las siguientes cosas:

1) Que el candidato más “honesto y confiable” es Sebastián Piñera. Por supuesto, hasta los más partidarios de Piñera saben que esto no es así y conceden que de ninguna manera una mayoría puede afirmarlo.

          2) La CEP dice que el principal requisito que se demanda de un candidato presidencial es su honestidad. Nueva imposibilidad de que la mayoría vote por Sebastián Piñera. Esto constituye una contradicción en los términos. Una encuesta que arroje ambos resultados no puede estar buena.

          3) La CEP de agosto dictaminó que a José Antonio Kast lo conocía el 63 % de los chilenos. La CEP de octubre, después de dos meses de campaña activa de Kast como candidato presidencial, participación en foros, recorriendo el país y apareciendo en todos los medios, dice que ahora sólo el 57 % de los chilenos lo conoce. Es decir, su proclamación, campaña, presencia en radios, diarios y televisión todos los días durante dos meses, han llevado, según la CEP, a que haya bajado su nivel de conocimiento de 63 a 57 %, mucho más que cualquier margen de error. Eso confirma que la CEP tiene un ostensible sesgo anti-Kast. Está mala.


          El domingo, tal vez con todavía alguna otra “carajada” mediante, sabremos la verdad, influida por ellas. Pero, en lo que a mí respecta, habrá otro cambio en mi vida y no perdonaré a los que, sacrificando sus ideas, sus principios y su propio autorrespeto, hayan confesado, bajando la cerviz, “voté por Piñera”. Con la única excepción de mi hermana. Con aquellos, “nunca más”. El voto premeditado contra la conciencia y contra la verdad no es algo con lo cual yo, al menos, esté dispuesto a contemporizar.

martes, 14 de noviembre de 2017

Catón y Piñera


          Catón el Censor (234 a.C.) fue el prototipo del hombre virtuoso en la antigua Roma, así es que nada más explicable que su antónimo chileno, Sebastián Piñera, haya expresado en “Tolerancia Cero”: “no me gustan los catones”. ¡Cómo podrían gustarle si Mónica Rincón le estaba representando que en 1992, cuando él se hallaba en el medio de la “política de los acuerdos” con Aylwin para subirles los impuestos a los chilenos (y para facilitar su compra de acciones LAN a la Corfo), él se hallaba también comprando una sociedad “zombi”, difunta, con cuyas pérdidas se proponía “hacer desaparecer $39 mil millones de utilidades de sus empresas”, según revela el libro “Empresas Zombis” de Rojas y Guzmán (“El Mostrador”, 06.11.17)).

          Catón justamente se distinguió por la conducta contraria, pues cuando le correspondía quedarse con parte del botín obtenido en la conquista de la Hispania, renunció a él y le entregó al erario de Roma la totalidad de lo capturado. En términos de hoy, Catón fue el “antipiñera”, así como Piñera es el “anticatón” por antonomasia. ¿Alguien puede imaginarse a Catón subiéndoles los impuestos a los romanos y al  mismo tiempo llevándose su propio patrimonio a paraísos fiscales, como Piñera en 2010?

          El enojo del candidato con la periodista Mónica Rincón, que se extendió a sus escuderos, cuyos twitts contra ella remecieron las redes, obliga a destacar su insobornabilidad, virtud bastante excepcional en nuestro medio, en el cual las “vueltas de chaqueta” de reputados opinólogos en favor de Piñera han sido espectaculares, sólo, por supuesto, para los que nos enteramos de ellas y no las olvidamos, pues leemos las cosas, entendemos lo que leemos y tenemos buena memoria.

          A propósito de soborno, ha venido teniendo lugar una situación pintoresca, que revela la importancia de una pluma vigilante, por modesta que sea (como es el caso de la mía, cuya modestia, si bien frecuentemente herida, es indiscutible). Yo he venido denunciando en este blog y en mi columna de “Estrategia” las inexplicables “vueltas de chaqueta” de diputados de la Concertación y la Nueva Mayoría cuando se ha tratado de votaciones que afectaban a Piñera.

          En efecto, cuando el entonces diputado Jorge Burgos, un hombre probo, era presidente de la comisión investigadora de la compra de acciones LAN con información privilegiada por parte del candidato Piñera, en 2009, y teniendo la Concertación mayoría de 5 a 3 diputados, “fueron dados vuelta” y ¡rechazaron! pedir la grabación telefónica, de la cual iba a surgir una voz inconfundible dando la orden de compra. Fracasó la comisión y Piñera evitó otra condena.

          Después, cuando la comisión investigadora en el caso Cascadas condenó a Piñera por no abstenerse en una negociación de acciones, como era su obligación en cuanto Presidente, al elevarse el informe condenatorio respectivo a la sala de la Cámara, y teniendo en ella mayoría de 41 a 31 la Concertación, suficientes diputados “fueron dados vuelta” y ¡se rechazó! el informe por 41 a 31, salvándose de nuevo Piñera.

          Y otra vez más, cuando una tercera comisión de la Cámara pidió oficiar a la Superintendencia para que detallara las sanciones impuestas por ella a las sociedades-insignia de Piñera, Bancard y Bancorp, numerosos diputados de la Nueva Mayoría tuvieron urgencias fisiológicas y debieron ausentarse de la votación para ir al baño, momento en que los escuderos de Piñera y los parlamentarios de ChileVamos (sus permanentes encubridores), aprovecharon para rechazar el envío ese oficio.

          Como yo comentaba en este blog y en “Estrategia” todas estas sospechosas “vueltas de chaqueta”, los diputados de la Nueva Mayoría se sintieron vigilados y, por una vez, ¡no “se dieron vuelta!”, cuando se trató del informe de la comisión sobre el caso Exalmar, en el cual una empresa de Piñera compró acciones de la pesquera peruana que podía resultar beneficiada con el fallo de La Haya. La justicia absolvió a Piñera de haber cometido delito con esa compra, pero la comisión de la Cámara lo condenó por no haber observado el deber de abstención de comprar esas acciones en pleno litigo chileno-peruano.

          Después correspondía que la sala de la Cámara votara ese informe, en vista de lo cual los escuderos de Piñera han interpuesto un recurso dilatorio ante el consejo de ética de la corporación, por haberse detectado un “copy-paste” en el texto que, con o sin “copy-paste”, concluye que Piñera no cumplió su deber de prescindencia y abstención y lo condena por ello. Pero ya así han postergado la condena para después de la primera vuelta.

          Y todo porque la vigilancia de este columnista, el más modesto (y molesto) de los Catones, ha conducido a que los diputados que “se daban vuelta” ahora no puedan hacerlo impunemente, al sentirse vigilados.

          ¡Qué buena es la libertad de prensa! ¡Qué bueno que siempre haya alguien que no puede ser sobornado! ¡Grande, Catón! Por algo le caes mal a Piñera.

lunes, 13 de noviembre de 2017

La Historia se Repite


          En 1957 la derecha estaba a punto de renunciar a todo con tal de evitar que el marxista Allende llegara a La Moneda. “Renunciar a todo” era apoyar al DC Frei a cambio de nada, y sólo porque la suma de la derecha y el centro derrotaban a la izquierda. Pero Raúl Marín Balmaceda, un derechista de tomo y lomo, evitó a costa de su vida (murió tras pronunciar un discurso contra Frei Montalva) que el Consejo del Partido Liberal apoyara a este último. El presidente conservador, Juan Antonio Coloma, contuvo a su vez a las propias huestes, que pretendían irse, presa del pánico, con Frei, proclamándose a sí mismo, primero, como candidato presidencial y luego transfiriéndole el apoyo del Partido Conservador a un candidato de derecha, Jorge Alessandri. ¡Sorpresa! Alessandri fue elegido Presidente, venciendo a Allende y a Frei, en 1958. Triunfo de la derecha que no se habría producido sin la muerte de Raúl Marín ni el coraje de Juan Antonio Coloma, ambos derechistas de verdad.

          Lamentablemente en 1964 ya no existían. La derecha tenía candidato propio, un radical absolutamente identificado con ella, Julio Durán. Éste encabezó el Frente Democrático, que se aprestaba a volver a derrotar tanto a Allende como a Frei Montalva. Pero hubo una elección complementaria de diputado en Curicó que ganó el doctor Naranjo, un médico marxista muy popular. Segundo salió el candidato de derecha, Rodolfo Ramírez, representativo de Durán; y tercero el “Vitrola” Fuenzalida, representativo de Frei. Y adivinen ustedes: la derecha entró en pánico, y pese a haber llegado segunda defenestró a Durán restándole su apoyo y se fue en masa con Frei, que había llegado último, ¡a cambio de nada! para derrotar a Allende. ¿Cómo le pagó su apoyo Frei? La destruyó. En la elección parlamentaria de 1965 los partidos de derecha prácticamente desaparecieron, cuando hasta entonces, en conjunto, eran la primera fuerza política. Y el programa socialista de Frei destruyó la base económica de la derecha, el agro.

          El resultado lo resume una frase obscena que repetía un amigo derechista fallecido hace poco: “Ya una vez en 1964 un democratacristiano me (autocensurado con triple X), y no me gustó”. Pero no le hicieron caso en 2009, cuando la derecha reincidió en apoyar a un democratacristiano (pese a que éste estaba recién condenado por comprar acciones con información privilegiada y antes había estado prófugo de la justicia, y “no por lindo”). Así es que se repitió el desenlace de 1970: al final terminó gobernando la heredera de Allende.

Lo increíble es que de nuevo nos encontramos a fojas uno (muchos escriben “fojas cero”, pese a que, por definición, ella no existe): con tal de que no se repitan el plato los herederos de Allende, nos dicen, hay que apoyar al mismo democratacristiano, Piñera, que tiene en su oficina el retrato de Frei Montalva, era íntimo de Aylwin y fue su continuador en guillotinar militares que combatieron el terrorismo marxista; y que ahora dice ser más próximo a Mariana Aylwin que a José Antonio Kast, el único candidato de derecha. ¡Y lo es!

Recuerdo que un pro-hombre conservador, el senador Francisco Bulnes Sanfuentes, relataba que cuando los derechistas se lamentaban de lo que les había hecho Frei Montalva, después de haber la derecha contribuido a elegirlo en 1964 tras defenestrar, presa del pánico, al candidato propio, Julio Durán (que a todo esto hizo una muy buena campaña ese mismo 1964 y evitó que el radicalismo se fuera con Allende), les replicaba: “Por culpa tuya, imbécil”.

Pues la fuga derechista hacia la DC destruyó a la derecha y no hizo sino tornar inevitable el triunfo marxista en 1970.

Hoy la historia se repite. Gran parte de la derecha insiste en desertar de su cauce natural e impedir que su candidato propio, el único de derecha, José Antonio Kast, pase a segunda vuelta. Irónicamente, bastarían a éste los votos de derecha para lograrlo, pero éstos, una vez más, huyen hacia el DC como en 1957 (lo impidió la muerte de Marín Balmaceda) y como en 1964 (Bulnes no lo pudo impedir), “para atajar a Allende o sus herederos”, y como en 2009, con las peores consecuencias para ella misma, las que siempre ha sufrido cuando ha cedido al ya histórico chantaje que hoy tiene lugar una vez más.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Lo Llaman "Darse un Gustito"


          Cuando yo era niño le preguntaba mucho a mi padre, y mi madre me retaba por ser tan “preguntón”. Una vez, supongo que hace como setenta años, él iba saliendo y le pregunté dónde iba. Me contestó, “a votar”. Le pregunté por quién iba a votar y me dijo “Por Pablo Aldunate Phillips”; le pregunté por qué, y me dijo: “Porque es un hombre muy honorable”. No olvidé más esa lección.

          Pasaron más de veinte años y en 1973 yo era candidato a diputado. Me llamó don Pablo Aldunate para pedirme que fuera a su oficina. Me dio un cheque de aporte a mi campaña y yo le conté que mi padre votaba por él y por qué.

          Después han pasado más de cuarenta años y me dispongo a votar por José Antonio Kast por la razón que me enseñaron, es decir, porque es “un hombre muy honorable”, aparte de interpretar mis ideas. Pero desde una candidatura que no cumple ninguno de ambos requisitos insisten en decirme que eso es “darse un gustito”, como si fuera algo pecaminoso.

          Pues impera una nueva modalidad o moralidad, fundada en que “hay que ganar” como sea y en que “el fin  justifica los medios”. No importa que el candidato no sea de nuestras ideas ni muy honorable, sino porque “va a ganar”. Lo que importa es sacar a la izquierda del poder, dicen.

Pero el contrasentido de eso reside en que, además, la forma más segura de sacar a la izquierda del poder es votando por José Antonio Kast para que aventaje a los candidatos de la izquierda, cosa que debiera ser fácil, porque ellos son seis que se dividen una mitad de la votación, mientras los del centro a la derecha son dos para dividirse la otra mitad. De tal manera que si mucha gente “se diera un gustito” votando por el único candidato de derecha, pasarían a segunda vuelta él y el de centroderecha (de quien nadie duda que tiene asegurado su paso a segunda vuelta), dejando fuera del poder a la izquierda en nueve días más.

          Pero parece que los que extorsionan con eso de “darse un gustito” piensan que la gente de derecha y que respeta la ética es tonta y no es capaz de darse cuenta de lo explicado en el párrafo anterior. En el hecho, “la honradez premiada” puede tener lugar una vez más, pues votar por Kast no sólo es más moral sino que también resulta más electoralmente conveniente.

          El candidato al cual se quiere favorecer con el chantage está tan seguro de que es verdad lo que dice la encuesta CEP, en el sentido de que el 81 % de la gente de derecha vota por él, que ha iniciado una maniobra hacia la centroizquierda, de “toma de control hostil” de la DC. Para este fin ha lanzado una crítica ética a su candidata, acusándola de nepotismo y olvidando completamente el refrán que aconseja: “no lances piedras a tu vecino cuando tengas tejado de vidrio”.

          Pues la agredida ha contraatacado detallando públicamente el prontuario de su agresor, quien a su vez ha duplicado diciendo que no caerá en “revolcarse en el barro”, como supuestamente lo estaría haciendo ella. Traducción: “revolcarse en el barro” = lectura del prontuario del candidato que la acusó.

          Soy de derecha y votaré por un candidato de derecha. Y lo haré, además, porque es “un hombre muy honorable”. Me lo enseñaron desde niño y –“la honradez premiada”— confiando en sacar a la izquierda del poder en la primera vuelta.