viernes, 23 de junio de 2017

Traspié de la Justicia de Izquierda


          La tarea principal y conjunta de la izquierda, la DC “vuelta de chaqueta” y la derecha piñerista “arrepentida” después de 1990, ha sido demonizar a Pinochet. Una de las primeras estrategias que adoptaron fue buscar acusarlo de corrupción, ya que en lo político no podían ocultar que salvó al país de la guerra civil, lo devolvió a la democracia, lo sacó de la retaguardia subdesarrollada y lo puso a la cabeza del crecimiento latinoamericano.

Pero en medio del denigratorio “juicio por los diarios” se toparon con que Impuestos Internos examinó todos los ingresos y gastos del ex Presidente, de 1973 a 1990 y sólo encontró, en casi 17 años, una diferencia de apenas 544 mil dólares (“La Tercera”, 08.10.05), que poco después se demostró ridícula, porque desde los Presidentes y ministros para abajo los gobernantes de la Concertación se llevaban gastos reservados “para la casa” en sobres con billetes y sustraían CADA DOS MESES lo mismo que el Director socialista del SII le imputaba a Pinochet haber percibido extra en casi 17 años.

Con el acuerdo de Longueira y su gente los receptores concertacionistas de sobres con billetes no sólo fueron perdonados (“hecha la trampa, hecha la ley”), sino que premiados, pues el monto que antes sustraían clandestinamente fue incorporado a sus sueldos. En ese tiempo don Patricio Aylwin, bajo cuyo gobierno comenzó esa práctica, le confesó a “El Mercurio”, con su candor característico: “Fue una corruptela”.

          El famoso caso del Banco Riggs, usado para enlodar a Pinochet, se generó en 1996, cuando el dueño de ese banco vino a Chile, le manifestó su admiración política al general y lo convenció de que, si depositaba sus ahorros en ese banco obtendría una alta rentabilidad. Como la Concertación buscaba por todos los medios, en alianza con la justicia de izquierda, perseguir a Pinochet hasta desprestigiarlo y arruinarlo, éste hizo lo que el instinto aconseja en casos como ése y “ocultó la billetera” en el Riggs y otros bancos del exterior.

          Cuando el Consejo de Defensa del Estado, controlado por la izquierda, descubrió una cuenta de Pinochet en el Banco Espíritu Santo de Miami, demandó a la institución en Estados Unidos acusándola de prestarse para un “lavado de dinero”, “fraude fiscal” y “malversación de fondos públicos”, con enorme publicidad y la complicidad de la prensa dominante local. El banco mandó a un abogado a Chile, con quien me reuní y al cual probé que Pinochet había sido un gobernante honesto y, finalmente, el Banco Espíritu Santo ganó el juicio al Consejo de Defensa del Estado y la justicia norteamericana declaró que los fondos depositados en Miami eran bienhabidos. Por supuesto, esta noticia no se dio en Chile, donde quedó flotando sólo el escándalo de los anuncios iniciales de las odiosas abogadas de izquierda que había interpuesto la demanda y seguido otro “juicio por los diarios” contra el ex Presidente.

          La persecución inicialmente quedó en manos del más izquierdista de todos los jueces, Carlos Cerda, que partió por sí y ante sí ordenando la detención de toda la familia del ex Presidente. Su tinglado se vino abajo completo y la familia resultó sobreseída, pero entonces Cerda y sus sucesores en la causa descubrieron que los ayudantes personales del ex Comandante en Jefe habían abierto, desde hacía muchos años, cuentas para gastos en el exterior que necesitaran hacer, en el Banco Riggs. Y así, el “caso Riggs” pasó a ser el de las cuentas de los oficiales ayudantes y pudieron seguir voceando que había “lavado de dinero”, “malversación de caudales públicos” y “fraude al fisco” para formar “la fortuna de Pinochet”.

Tras su paroxismo inicial de ordenar la detención de toda la familia, Cerda alcanzó su epifanía cuando fue a interrogar a su casa al ya anciano y decaído ex Presidente y comenzó con la siguiente pregunta de antología: “A ver, cuénteme sus diabluritas”.

Eso escandalizó hasta a los más críticos de Pinochet, como lo expresó el historiador Gonzalo Vial en su columna de “La Segunda”.

          Hace pocos días la Corte de Apelaciones de Santiago ha terminado de absolver a los ocho oficiales que fueron ayudantes o secretarios personales del Comandante en Jefe del Ejército entre 1981 y 1997, a seis de los cuales el último ministro sumariante de izquierda a cargo de la persecución, Manuel Valderrama, había condenado a cuatro años de presidio por supuesta malversación para enriquecer al Comandante en Jefe.

          Con esto se viene abajo el tinglado armado por Cerda, premiado hace no mucho por la “Alianza del No”, que va desde el comunismo hasta el piñerismo, con el ascenso a la Corte Suprema. Cerda, merced a su tesis de que si él no estaba de acuerdo con las leyes, peor para las leyes, estuvo al borde de ser marginado del Poder Judicial en los ’80, pero como era de izquierda se salvó y con el tiempo cayeron en sus manos las querellas comunistas y socialistas contra el ex Presidente, acusándolo de enriquecerse con el uso de gastos reservados del gobierno.

          Como era un proceso político, el ministro sumariante y sus sucesores se aferraron a esa última tabla que flotaba, las cuentas en el Riggs de cada uno de los ocho oficiales secretarios privados o ayudantes personales del Comandante en Jefe desde 1981 hasta 1997 y que utilizaban tal cuenta para las compras en el exterior. El movimiento en ellas era, en general, de poca monta. Cuando cada uno terminaba su gestión, cerraba la cuenta y se abría otra a nombre del sucesor, a la cual se trasladaban los fondos de la primera. Para mala suerte de los ministros sumariantes de izquierda, hubo dos oficiales que conservaban hasta hoy la documentación del movimiento de la cuenta, Guillermo Garín y Gustavo Collao, y el respectivo sumariante se vio obligado a sobreseerlos, porque todos sus comprobantes estaban en orden y no había constancia de uso indebido de fondos públicos. De los seis restantes, hubo uno que fue procesado y condenado por haberse limitado a depositar, una vez y por orden del Comandante en Jefe, un cheque de 23 mil dólares en la cuenta y simplemente no recordaba, después de más de veinte años, ni el motivo ni el origen del depósito, “delito de olvido” que no está en el código, no obstante lo cual fue condenado a cuatro años de presidio.

          Ahora la Corte de Apelaciones lo ha absuelto también a él y los otros cinco oficiales condenados, por haber prescrito el supuesto delito. Y como era la única causa en que se basaba el “caso Riggs”, el embargo o comiso de los bienes de la sucesión del ex Presidente ha debido alzarse.

          Este proceso era el altavoz de los del “No” para denostar al ex Presidente y exponer propagandísticamente, en el acostumbrado “juicio por los diarios”, la llamada  “fortuna de Pinochet”. Cuando el sumariante fue Sergio Muñoz, hoy en la Corte Suprema, propagó la cifra de 27 millones de dólares, sólo había embargado dos millones, teniendo facultades para incautar el total. Lo malo era que no existía.

El último sumariante, Manuel Valderrama, pidió –de manera igualmente innecesaria-- otro informe, ahora a la Universidad de Chile, y rebajó la “fortuna” a 21 millones de dólares. Pero la sucesión del ex Presidente había encargado a un perito la misma tasación y determinado un patrimonio de siete millones de dólares. Sin embargo, de hecho, el tribunal del “caso Riggs”, con atribuciones para incautar cualquier bien del ex Presidente en Chile o el mundo, sólo incautó seis millones de dólares, que es el monto ahora liberado.

          Debe advertirse que el general Pinochet había hecho una declaración jurada de bienes en 1973, al asumir el poder, que en plata de hoy equivaldría a unos dos millones de dólares. Su fortuna real en 2005 se explica fácilmente con sus ahorros como gobernante y la posibilidad de invertir sus fondos previsionales en acciones del capitalismo popular, como lo hicimos seguramente todos los que teníamos derecho a indemnización por años de servicio, la cual se permitió emplear para comprar acciones de Endesa, Compañía de Teléfonos y otras empresas privatizadas que, con el tiempo y gracias a la privatización, multiplicaron su valor.

          También hay que reiterar que su cuenta personal en el Banco Riggs la abrió Pinochet a invitación del dueño de ese banco en 1996, cuando éste visitó Chile y le manifestó su admiración política al general. Esto consta del informe del Senado norteamericano que dio cuenta de la investigación sobre las inversiones del mandatario chileno, informe en el cual, aun adjudicándole la propiedad de 125 cuentas de personas que estimó “de su entorno”, se llegó a una cifra total de siete millones de dólares.

          Ayer en la mañana fui entrevistado por CNN sobre la sentencia recaída en el “caso Riggs” y dije las cosas escritas más arriba. Salí “en vivo y en directo” a las nueve de la mañana, pero en el resto del día sólo han repetido las declaraciones del abogado comunista Hugo Gutiérrez y de la abogada socialista Carmen Hertz criticando el fallo de Apelaciones. De mí “nunca más se supo”, porque no es políticamente correcto defender la memoria del principal estadista chileno del siglo XX, cuya denigración es la tarea común que tienen la izquierda, el centro y la centroderecha piñerista.

martes, 20 de junio de 2017

Algo Huele Mal en Chile


          Estaba pensando escribir un blog con ese título, cuando encontré en “Estrategia”, diario financiero donde mantengo una columna los miércoles, otra ya escrita por un profesor universitario porteño, Javier Scavia, titulada precisamente así.

Siempre he pensado que hay una especie de ionósfera donde están las ideas y de ahí bajan a las mentes de distintas personas que se creen autoras de ellas. Hace años se me había ocurrido escribir mi “Autobiografía No Autorizada”, título que encontraba ingenioso y muy original, cuando descubrí que ya había escrito, con ese mismo título, su propia autobiografía un periodista argentino. Entonces la mía debí retitularla, perdiendo bastante gracia: “Autobiografía Desautorizada”, ello agravado por una desafortunada foto mía de la portada. Estuvo seis semanas entre los best sellers y desde hace años está agotada en librerías, pese a lo cual la editorial no la ha reeditado por razones que ignoro. La gente me pide ejemplares reiteradamente y no se los puedo dar. Por fortuna, ahora está disponible en este blog, vía internet. Pero muchos lectores de mi generación dicen que nunca es lo mismo leer una pantalla que un texto impreso.

          El profesor Scavia se refiere en “Estrategia” a los contratos relacionados de Codelco, objetados por el Contralor, que huelen muy mal. Precisamente yo los resumí en una columna el 5 de marzo de 2015 que alcanzó un alto nivel de lectoría, titulada “Máquinas Chilenas de Defraudar”. El profesor Scavi se refiere a ésa y otras cosas que huelen mal, como el uso desmedido de celulares pagados por el Congreso por los parlamentarios y la desprolijidad general de éstos.

          En estos días ha remecido a la opinión pública la denuncia contra un candidato de “manos limpias” –un espécimen singular en nuestra política— a quien el entorno de un rival, que las tiene menos aseadas, acusa de haber requerido, hace veinte años y de un empresario, dos boletas de honorarios falsas para poder pagar a su hermana diez millones de pesos por parte de la municipalidad de la cual era alcalde. Lo notable es que la denuncia, que hasta ahora se ha demostrado completamente infundada, proviene del entorno de un candidato que comprobadamente, a través de una empresa suya, obtuvo financiamiento a través de facturas falsas por 36 veces más que lo imputado al de “manos limpias” y con el agravante de que desvió a pagar gastos de una empresa personal suya la mayor parte de esa captación. Es decir, sus partidarios han denunciado con escándalo una supuesta paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el de su propio representado.

          Pero lo que peor me ha olido de todo ha sido la fotografía de uno de los más destacados abogados defensores de los Presos Políticos Militares, tomado amistosamente de la mano y expresando su apoyo al ex Presidente que más persiguió a esos ex uniformados, que los ha denigrado y denigra y que llevó de 300 a mil 300 las querellas en su contra, durante su gobierno. ¿Cómo explicarlo? Ni siquiera quiero intentarlo.

          Por algo un actual comentarista, que elogia ahora frecuentemente al mismo aspirante a la reelección, escribía a mediados del 2015 lo siguiente sobre él, en “El Mercurio”: “En su caso… nada parece resultar escandaloso. De una extraña manera él parece estar vacunado contra el desprestigio… Se produce así la máxima paradoja que es habitual en la política. Frente a un mismo hecho… el que posee el peor comportamiento previo es quien tiene menos riesgo de salir dañado”. Pero ahora frecuentemente lo elogia y critica a sus adversarios.

          Pero este particular personaje, que con su magia personal u otro activo suyo convierte a sus adversarios naturales en aliados antinaturales, ha sido hoy sorprendido tratando de lucirse con un chiste ajeno, pagando un subido costo. Son “pasadas”, o “payasadas”, como alguien las ha calificado, que pretende hacer en ejercicio del humor, y como no lo tiene propio, se vale del ajeno. En este caso le ha traído críticas generalizadas por su mal gusto, al hablar de “mujeres que se hacen las muertas, sobre las cuales nos lanzamos los hombres haciéndonos los vivos”. Quiso pasar por ingenioso y no le resultó, pues ofendió a las mujeres. Hace años contó en México el antiguo chiste de los políticos (o los diplomáticos) y las mujeres, ofensivo para estas últimas. Hace poco tiempo twitteó que en Estados Unidos los personajes de Walt Disney, Donald (Trump) y Mickey (Pence), iban a gobernar juntos. Pero el chiste lo había twitteado otro antes, y lo pillaron. También twitteó que en el mismo país un matrimonio blanco (los Trump) iba a ocupar la casa habitada por ocho años por una familia negra (los Obama). También resultó que era un chiste ajeno y tuvo que culpar del plagio “a su equipo de twitter”, revelando, de paso, que él no es el autor de los que se supone suyos, sino que paga a otros por publicarlos bajo su firma.

          Pero muchos votarán por el citado personaje porque, pese a todo, dicen, creó un millón de empleos y lo volverá a hacer. Pero les tengo malas noticias: no lo volverá a hacer. Entre 2010 y 2014 fueron creados, efectivamente, un millón de empleos, pero la mitad lo fue en el solo 2010, y la causa fue que en 2009 el ministro de Hacienda de Michelle Bachelet 1.0, Andrés Velasco, incrementó el gasto público en un porcentaje sin precedentes, 16,5 % (“El Mercurio”, 30.09.16), y la inversión pública todavía más, en 25,1 % (“El Mercurio”, 01.10.16). Por eso y porque el país venía saliendo de una recesión, se crearon quinientas mil nuevas ocupaciones en el solo 2010, la mitad de las del cuatrienio, y otro tanto en los otros tres años.

          Eso no se va a repetir en el futuro próximo, según las previsiones más razonables. Este año ya no hubo un impulso fiscal como el de 2009, pues el gasto no aumentará ni de cerca como ese año y la inversión pública tampoco. Por tanto, no habrá 500 mil empleos más en 2018 ni un millón en el cuatrienio siguiente.

Si aun sabiendo eso una mayoría se vuelve a pronunciar en favor del personaje de las “pasadas” y las “payasadas”, definitivamente algo huele mal en Chile.

viernes, 16 de junio de 2017

Declaración de Intereses


          El debate por las primarias presidenciales es de interés minoritario. Vemos que el rating de los programas televisivos en que se presentan los candidatos lo ve una minoría, pues se considera muy exitoso si llega al diez por ciento y en algunos casos es la tercera parte de eso. Pero ello no le resta importancia institucional a tal debate, pues él conduce, en último término, a elegir a la persona que durante cuatro años va a tener más poder en el país, el Presidente o la Presidenta de la República.

Pero vemos que en los medios de comunicación actúan numerosas personas que participan en ese debate y a veces lo protagonizan: periodistas, analistas, columnistas y opinólogos que, alternativamente, lapidan, ridiculizan o enaltecen a los candidatos.

          Pues bien, yo sostengo que todos esos personajes deberían dar a conocer en cada oportunidad una “declaración de intereses”, para saber hasta qué grado sus juicios están influidos por su situación económica personal.

          Yo, por ejemplo, como autor de este blog, si obtuviera financiamiento personal o para una sociedad mía de algún candidato, debería declararlo a la hora de opinar sobre la campaña presidencial. Pero no tengo ninguno de esa índole comprometido.

          Pero yo veo que otros analistas, columnistas, opinólogos y periodistas ardientemente partidarios de Sebastián Piñera, por ejemplo, lo defienden con denuedo y atacan, a veces hasta ferozmente, a los adversarios de éste o a quienes lo critican, en circunstancias que uno tiene la certeza, en algunos casos, o la fundada sospecha, en otros, de que Piñera o sus sociedades o fundaciones financian los programas radiales o televisivos o medios de prensa en que intervienen, o aportan al financiamiento de las instituciones para las cuales trabajan.

          La única persona a la cual he oído hacer una explícita declaración de intereses a este respecto ha sido la ex ministra de Piñera, Cecilia Pérez, a quien oí personalmente decir, en una edición de hace meses del programa radial ”Las Cosas por su Nombre”, que en ese tiempo protagonizaba con Fernando Villegas, que ella recibía tres millones de pesos mensuales del ex mandatario y que provenían de los cerca de veinte millones de pesos mensuales –diez como dieta y diez como compensación de gastos de representación-- que los ex Presidentes reciben del erario nacional, en una prebenda que el país ha aceptado a título de que ellos le habrían prestado, supuestamente, señalados servicios. Pero ha sido la única.

Otros columnistas u opinantes no declaran explícitamente, por ejemplo, “doy a conocer que el candidato tal y tal, por sí o a través de su sociedad o fundación tal y tal, aporta anualmente tantos millones de pesos a la institución en que yo trabajo o me paga la suma de tanto, en un sobre con billetes”. Ninguna radioemisora o estación televisiva o diario hace explícito que recibe (o no recibe, porque la “declaración de intereses” debería ser aclaratoria también de la no dependencia económica de quien la formula) financiamiento del candidato por quien rompe lanzas o en favor de quien formula demoledoras acusaciones a sus adversarios.

          En tal sentido, yo he declarado antes en este blog que estimo malsano para la democracia chilena que exista un candidato con una fortuna tan cuantiosa como la de Sebastián Piñera y con su reconocida falta de escrúpulos, la misma que lo llevó, por ejemplo, siendo Presidente, a liquidar un proyecto termoeléctrico como el de Barrancones con una sola llamada telefónica a su principal ejecutivo, pasando por sobre toda la institucionalidad regular y sin revelar al país con qué ofrecimiento, amenaza o promesa logró disuadirlo. ¿Quién garantiza que ese mismo personaje no pueda llamar a un medio de comunicación y expresarle a su dueño o responsable, por ejemplo, “mira, no me agrada que se publiquen los comentarios de fulano de tal y si tú quieres que en tu medio se publiquen avisos por equis millones de pesos de mis sociedades y fundaciones locales o de paraísos fiscales, más vale que dejes de publicar las opiniones de ese personaje?


          Declaración de intereses: que cada opinante público de un medio escrito, radial o televisivo diga qué personas o sociedades le financian el sustento a él o ella o a su medio o al programa que protagonizan, como lo hiciera Cecilia Pérez en “Las Cosas por su Nombre”.

lunes, 12 de junio de 2017

Paraísos Fiscales y Pecados Carnales


          Sebastián Piñera, en una grabación suya de septiembre de 2016, reproducida el domingo en “Tolerancia Cero”, dijo: “Es muy importante que los paraísos fiscales desaparezcan, porque muchas veces se utilizan  para actividades reñidas con la ley y con la moral, como lavado de dinero u ocultamiento de dineros que provienen del narcotráfico o el crimen organizado y la evasión de impuestos”.

Cuando dijo eso todavía no se sabía que él y su familia mantenían en ellos las tres cuartas partes de su patrimonio. Pero él sí lo sabía. Para entender los detallo: Panamá, donde radica la sociedad dueña de su Parque Tantauco; Islas Vírgenes, donde radican las sociedades de sus hijos y nietos, “Ilíada” y “Odisea”; y Luxemburgo, donde radica su sociedad “Eneida”.

El periodista Fernando Paulsen la preguntó la razón por la cual ha constituido sociedades en esos paraísos fiscales si cree, por razones legales y morales, que deben desaparecer. Piñera entró en una larga digresión sobre las ventajas de los paraísos fiscales. Entonces Paulsen le insistió en que, si eran tan convenientes, por qué debían desaparecer. Piñera le respondió que ya le había explicado tres veces lo que no había explicado ninguna y que el periodista no le había entendido.

Como la teleaudiencia tampoco, yo se lo voy a aclarar: es muy distinta la situación antes de que a uno lo pillen que después.

Si uno es un moralista que condena la existencia de casas de niñas de vida disipada y después lo pillan en una, es obvio que tiene que explicar algo, aunque la explicación no se entienda. Que se la acepten, es otra cosa.

Piñera dijo contar con un certificado del Director del SII diciendo que ha cumplido todas sus obligaciones tributarias. El moralista de la casa de niñas podría también exhibir un certificado de su eclesiástico confesor autorizándole un desahogo.

Pero en ambos casos todos los demás tendríamos derecho a que el Director del SII y el confesor nos instruyeran, respectivamente, cómo invertir en paraísos fiscales sin evadir y cómo visitar a las niñas de vida alegre sin pecar.

Sería de justicia.

Un momento conmovedor de la participación del político más fresco de Chile en “Tolerancia Cero” tuvo lugar cuando afirmó, francamente emocionado: “Siempre he sido respetuoso de mis adversarios”. En el aire resonó la grabadora Kioto cuando Piñera le pedía al “pelado” Richard maltratar a su adversaria en la carrera presidencial de los ’90, Evelyn Matthei, en un foro televisivo: “déjala como cabra chica”, “ca…ándola”, le sugería.

Cuando yo competí con él como candidato a senador, un amigo me llamó para informarme que un sitio contiguo a su domicilio había sido llenado con carteles míos destrozados. Más adelante Piñera ordenaba a su gente: “Bajen el zepelín de Hermógenes  (del Parque Arauco) y no me pregunten cómo”. Un partidario suyo decente nos llamó para advertirnos. Un espía suyo le informaba de cosas que sucedían en mi comando antes de que yo las supiera (una vez el propio Piñera me informó de una de ellas). Me desconectaban los micrófonos cuando yo iba a hacer uso de la palabra, avisaban a las radios que yo me había retirado de la campaña. 

Un amigo común, que también había sido derrotado como candidato a senador, me contó después que Piñera le había dicho: “Es que debías haberte dedicado a destruir a tu compañero de lista”. Así es de respetuoso con sus adversarios.

Emocionante su respeto por éstos. Casi como el que tiene por las leyes. “La Segunda” dice que “fue recibido como héroe en su comando después de su participación en “Tolerancia Cero”.

Si triunfan “héroes” como éste, no sé qué va a ser de nuestra Patria.

domingo, 11 de junio de 2017

Impunidades Garantizadas

           La justicia no funciona contra la izquierda, pero a veces las policías sí. Esta semana la mexicana ha detectado a uno de los autores materiales del asesinato de Jaime Guzmán, Raúl Escobar Poblete, prófugo desde 1991. El otro autor material, Ricardo Palma Salamanca, escapó de la Cárcel de Alta Seguridad con vistosa complicidad oficial, pues su cómplice en la fuga, Marie Emmanuelle Verhoeven, que ayudó a los frentistas a prepararla desde dentro, estaba contratada por Gendarmería y la pagaba, entre otros, usted, querido contribuyente.

El propio Escobar Poblete con ocasión de esa fuga disparaba desde el helicóptero que la hizo posible, al cual los gendarmes no le hicieron nada. Les habían cambiado las armas por otras con menor poder de fuego y habían reemplazado a los antiguos con novicios (ver mi libro “Terapia para Cerebros Lavados”, p. 371).

Marie Verhoeven estaba libre, pero como las policías funcionan, fue apresada en la India, para ser extraditada a Chile, donde la justicia la dejará otra vez libre, porque es de izquierda. Es decir, la condenará a pena remitida, como a los demás que han sido capturados como autores intelectuales del crimen de Guzmán. Es el caso del cuarto en jerarquía del FPMR en 1991, Enrique Villanueva Molina, también en libertad y hoy viviendo sin sobresaltos en la V Región.

          Antes de su “condena” se sentía tan seguro y amparado por los gobiernos de la Concertación, incluido por supuesto el de Piñera, que cuando me veía trotando por la costa detenía la camioneta en que iba a hacer clases  (de terrorismo, supongo) a la universidad y me cubría de insultos, pero no de balas, lo cual yo agradecía en silencio y por eso seguía trotando. Otras veces detenía su camioneta frente a mi casa costera y me gritaba palabrotas a voz en cuello, que yo no respondía para que no extrajera su arma. Últimamente ha dejado de hacerlo debido, seguramente, a que podría comprometer su libertad vigilada.

En otra oportunidad, en 2014, en medio de su impunidad, convidaron a Villanueva a un foro conmigo en “Mentiras Verdaderas”, en La Red, pero parece que le advirtió al conductor Jean-Philippe Cretton que armaría un escándalo, así que éste me ubicó en un pasillo alejado, varios pisos más arriba, con un micrófono y una cámara aparte, desde donde tuve que debatir con el terrorista en forma desdorosa, mientras él y Cretton hacían la apología del Frente y denostaban  al Gobierno Militar que nos salvó del totalitarismo. A raíz de eso escribí el blog “Verdaderas Mentiras” con fecha 20 de agosto de 2014.

          Si llegan alguna vez a extraditar a Escobar Poblete jamás lo van a meter a la cárcel. Y si lo hacen se va a fugar como los demás y seguirá impune.

En Chile hay dos entes que gozan de la más absoluta impunidad: la izquierda y su cómplice activo Sebastián Piñera, unidos en la tarea de ocultar la verdad histórica, perseguir a los militares y garantizarles, a la izquierda recursos ilimitados como indemnizaciones por habérseles privado del “derecho” a tomarse el poder por las armas, y a Piñera impunidad tributaria total.

          Sin ir más lejos, esta semana ha sido sorprendido en una nueva evasión, que ha dado a conocer “The Clinic” sin ser desmentido. Ella, por supuesto, no ha aparecido en ningún medio de la corriente dominante (pero dominada por él): su voceado fundo de 118 mil hectáreas en Chiloé, “Parque Tantauco”, que decía haber comprado hace doce años “por amor a la naturaleza”, en realidad no es de él, sino de una sociedad “off-shore” radicada en un paraíso tributario, Panamá. Ya había sido sorprendido habiendo formado esa sociedad, pero había declarado que estaba “inactiva”.

          Ha formado otras con hijos y nietos en otros paraísos fiscales, como Islas Vírgenes Británicas y Luxemburgo. Hoy su hija y socia en ellas, Magdalena, declara en “El Mercurio” que no sabe nada de eso, lo que confirma que se trata de una fórmula para evadir impuestos. Ella dice que vive de su sueldo, de modo que seguramente no sabe que la sociedad “Odisea”, de Islas Vírgenes, a la cual aparece aportando ocho millones de dólares, a su turno recibió 500 millones de dólares de otra sociedad, “Eneida”, formada por los nietos de Piñera en todavía otro paraíso tributario, Luxemburgo. Si alguna vez no le alcanza el sueldo a Magdalena, ya sabe adónde recurrir.

Entretanto los militares siguen presos sin la libertad vigilada ni la pena remitida de que gozan los terroristas y los chilenos de a pie seguimos pagando los impuestos que nos aumentaron primero Piñera y después Bachelet. Y en agradecimiento al primero la gente lo mantiene a la cabeza de las encuestas, tal como lo mantenía en 2009, cuando lucía el mérito de haber sido recién condenado por compra de acciones LAN con información privilegiada, única excepción a su prolongada y reconocida impunidad, reafirmada entonces con su triunfo electoral final.

jueves, 8 de junio de 2017

La Probidad Debe Tener sus Límites


          Nunca se había dado en la historia de Chile el caso de que un billonario en dólares (en EE. UU. los miles de millones se llaman “billones”) estuviera dispuesto a gastar todo lo necesario en lo que más quiere en la vida (sí mismo) para volverlo a hacer Presidente. La consecuencia ha sido que le ha puesto fichas a todo el mundo para promoverse y anular la crítica. Y lo ha logrado bastante. El primer paso natural en tal sentido debía ser, por cierto, suprimir este blog y silenciar a su autor, pero como eso es imposible, logró un “second best” e impidió que el primero se continuara publicando en un medio digital de amplia difusión, de cuyo nombre no quiero acordarme, y que lo había reproducido semanalmente durante seis años; y que el segundo sea excluido al máximo de los medios de comunicación.

Pero no lo ha logrado con el diario digital “Chile Informa”, reconocidamente insobornable en la defensa de la causa de la derecha y del gobierno militar que hizo realidad sus ideales, no obstante lo cual su editor se ha sentido recientemente en la necesidad de aclarar de manera explícita –Dios sabe por qué— que no interrumpirá la reproducción de este blog.

          Pero el dominio del billonario sobre los medios tiene consecuencias paradójicas: uno de sus logros había sido que los columnistas de izquierda, que antes lo atacaban, hayan pasado ahora a elogiarlo y a atacar a su principal adversario. De modo que disciplinadamente se habían volcado a ridiculizar a Alejandro Guillier, con el resultado de que así, si bien hicieron caer a éste en las encuestas, inintencionadamente dieron ínfulas a la candidata de izquierda, Beatriz Sánchez.

De resultas de esta sobreexposición de ella, el billonario se ve ante el peligro de que la misma obtenga más votos que él en las primarias y lo deje en condición desmedrada.

Pues esto llevaría a mucha gente de derecha, a la cual él le repugna por sus volteretas (la última ha sido sobre la adopción por parejas homosexuales) y que vota por él exclusivamente “porque va a ganar” a la retroexcavadora, se sienta en libertad de votar en conciencia y por su candidato preferido natural, el único de derecha, sin prontuario, honesto y capaz, José Antonio Kast, que tiene las firmas para ir a primera vuelta.

La instrucción del billonario ha sido silenciar también a éste y por eso sus paniaguados evitan nombrarlo hasta cuando hacen recuentos obligados de precandidatos. Resultado: la Bea sale en todas partes y José Antonio en casi ninguna. Pero ahora aquélla amenaza sacar en las primarias más votos que el billonario y echar abajo su principal argumento, “va a ganar”. ¡Tremendo problema!

          Esto último lleva a que ahora mismo él use los medios de comunicación de que dispone para publicar su llamado de “por favor vayan a votar por mí en las primarias”, para que no lo gane Beatriz Sánchez, sobre todo habiendo desaparecido ya el peligro que le representaba Manuel José Ossandón después de haber confesado que no sabía lo que era el Acuerdo de París que él mismo había votado a favor en el Senado. Piñera, por supuesto, ha mostrado ignorancias todavía peores, como sostener que “Abel mató a Adán”, tesis histórica que lo habría hecho reprobar segundo básico, pese a lo cual nadie (salvo el autor de este blog) considera que lo inhabilite para ser Presidente de la República.

Pero, claro, el criterio de quienes lo apoyan siempre ha sido y tiene que ser bastante amplio y perdonar eso y mucho más, como lo acredita el prontuario que he resumido en anteriores blogs y el hecho de que haya sido sorprendido llevándose las tres cuartas partes de su patrimonio a paraísos fiscales y comprando sociedades zombies para no pagar impuestos (los cuales él mismo y en el mismo tiempo votaba por subir a los demás).

Pero el billonario pone cara de palo, gasta en convocar a amplios equipos y en reclutar hasta a un ex contralor a quien solían apodar “señor probidad”, cuya principal misión será, supongo y de ahora en adelante en sus nuevas tareas, la de mirar para otro lado.

Porque en el Chile del billonario cara de palo la probidad debe tener claros límites. Y si no que lo diga el guardia del Metro agredido por el evasor de un pasaje al cual la turba unánimemente apoyó.

domingo, 4 de junio de 2017

El Triunfo del Prontuario Más Negro


          Según las encuestas, el común de las personas sabe poco de política, se interesa aún menos en ella y la entiende todavía menos, todo lo cual es una lástima, porque ese común de las personas es mayoría en el país y elige a los gobernantes y legisladores que tienen la capacidad de manejar nuestras existencias.

          Cualquiera que tuviera, como esa mayoría, la responsabilidad de contratar a personas para funciones tan importantes, y sobre todo al que va a estar a cargo de la más importante de todas, el Presidente de la República, lo primero que debería exigirle sería un certificado de antecedentes, asegurándose, desde luego, que no tuviera un prontuario penal. Pero en Chile la mayoría no se asegura, lo que es de infinita imprudencia.

          Y a veces sucede algo peor: elige a alguien a sabiendas de que esa persona tiene malos antecedentes. Sucedió en 2009, cuando resultó electo Sebastián Piñera, que había sido hacía poco sancionado por un delito, el de comprar acciones aprovechándose de información privilegiada. Fue un caso en que después se registró la más condenable colusión que he visto en mi ya no corta existencia, pues durante la campaña de 2009 fue denunciado el hecho, los medios de comunicación dominantes lo minimizaron u ocultaron y el propio culpable tuvo la audacia de dejar ante el país como “mentiroso” al rival que lo había denunciado. Y la institución que debería haber encabezado la denuncia, Chile Transparente, entró en crisis porque un funcionario suyo había sido transparente y dado a conocer a Transparencia Internacional la irregularidad. Ése es “el Chile que tenemos”.

          Hoy día estamos de nuevo en plena campaña presidencial y otra vez Sebastián Piñera encabeza las encuestas y logra, primero, ocultar los negativos antecedentes que lo inhabilitan moralmente para ser Jefe del Estado y, segundo, silenciar a quienes los exponen públicamente, que a estas alturas somos muy pocos o tal vez uno solo, el autor de este blog.

          Hay una especie de “conspiración del silencio” tácita. Yo he notado que los blogs en que denuncio actitudes indebidas de Piñera tienen menos lectores –pues puedo verlo en cada caso— que aquellos en que me refiero a otros temas. Como mis lectores son preferentemente de derecha, el mensaje verbal, implícito o explícito, que me llega es “todos sabemos cómo es Piñera, pero se trata de evitar que se propague su prontuario porque va primero en las encuestas y lo importante es que el régimen revolucionario de izquierda que está hundiendo a Chile, no sea reelegido”.

          Traducido al lenguaje moral, esto equivale a decir: “No nos importa cómo ni nos importan sus antecedentes ni su calidad moral; lo que debemos conseguir es que no continúe la revolución”. Y votan por el sujeto, por ruin que sea.

          Pero ése es un raciocinio inmoral. Equivale a decir: “El fin justifica los medios” o “elijo al de malos antecedentes porque va a gobernar como yo quiero”. Y así el votante de derecha y que fue partidario del Gobierno Militar, dice que elige al que no es de derecha, denigró a ese Gobierno y persiguió a los militares sólo porque detendrá la revolución de izquierda.

          ¿Y por qué no elegir al que es de derecha, tiene buenos antecedentes y ha sido leal al Gobierno Militar? Sólo porque no va a adelante en las encuestas.

          O sea, con tal de ganar, todo vale. Bueno, yo estoy decidido a hacérselo a ustedes más difícil. Obra en mi poder la orden de detención de 27 de agosto de 1982, despachada por el ministro sumariante Luis Correa Bulo a la Prefectura de Investigaciones, contra Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique por delitos configurados en la legislación bancaria y por defraudación al Banco de Talca, para el cual trabajaba, copia de cuyo original tengo a la vista.

"14° Juzgado del Crimen de Santiago. Santiago, veintisiete de agosto de 1982. Dn. Luis Correa Bulo, ministro en Visita en este 14° Juzgado del Crimen de Santiago, en la causa 99.971-6 ha decretado la aprehensión por la Prefectura de Investigaciones de Santiago de Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique... por el delito de infracción a los artículos 25 y 26 de la Ley General de Bancos y defraudación al Banco de Talca", etc.

          Es un antecedente, entre muchos, que ustedes merecen conocer antes de votar. La historia posterior es sabida. La orden no se cumplió porque el sujeto se mantuvo prófugo. Si ustedes buscan en YouTube a Mónica Madariaga, encontrarán ahí una declaración de ella, que era ministra de Justicia del Gobierno Militar, afirmando haber recibido la petición de otro ministro para que intercediera ante el sumariante de Piñera, para evitar que fuera apresado. Añade ella que años después se encontraron en un avión y él le agradeció haberle evitado ir a la cárcel. Hasta esa deuda tiene con el Gobierno Militar, y así le ha pagado. 

         Finalmente la Corte Suprema acogió un recurso en su favor y se libró de la cárcel, pero, según el investigador Carlos Tromben, autor de “Crónica Secreta de la Economía Chilena”, aunque la orden de captura se dejó sin efecto, “como lo confirma una nota aparecida en 'El Mercurio', el fallo fue en realidad negativo para Piñera y Massad” (p. 143).

          ¿Qué había hecho Piñera en el Banco de Talca? Prestar dinero a sociedades en que él era socio, para comprar acciones del mismo banco. Por eso su principal controlador declaró una vez a la prensa: “Ese niño lo que quería era quedarse con el banco”.

          Esos son antecedentes que los electores deberían conocer, pero sólo se publican en este blog. Y él se ha preocupado de que este blog no se publique en ninguna otra parte.

          También se repite, y hasta por sus adversarios, que Piñera hizo un buen gobierno. No es efectivo, no fue un buen gobierno. Se dedicó a subir impuestos, hacer demagogia, crear ministerios y aumentar el tamaño del Estado. La mitad de los empleos generados durante su cuatrienio lo fueron en 2010, su primer año, y gracias al enorme impulso fiscal que el ministro de la administración anterior, Andrés Velasco, le imprimió a la economía: hizo crecer en 2009 en 16,5 % el gasto público (“El Mercurio”, 30.09.16) y en 25,1 % la inversión pública, también en 2009 (“El Mercurio”, 01.10.16), cifras sin precedentes en la historia económica del país, que dieron un envión a los  años siguientes. Pero luego Piñera disminuyó la inversión pública, que incluso cayó en --4,3 % en 2013, su último año (“El Mercurio”, 01.10.16).

El PIB creció cada vez menos y bajó de 5,8 % en 2010 y 2011 a 5,5 % en 2012 y 4,0 % en 2013 (“El Mercurio”, 04.10.16). Tuvo déficit fiscal estructural en todos sus años de gobierno y déficit efectivo en dos de los cuatro (“El Mercurio”, 04.10.16). La tasa de ahorro nacional bajó de 24 % en 2010 a 20,6 % en 2013. (“El Mercurio”, 21.10.16).

El endeudamiento del sector público aumentó de 8,6 % del PIB cuando Piñera recibió al gobierno, al 12,6 % cuando lo dejó (“El Mercurio”, 29.09.16). Se benefició del precio del cobre más alto de la historia durante un tiempo, sin embargo el país cayó del lugar 30° al 34° en competitividad mundial durante su gobierno  (“El Mercurio”, 28.09.16).

Como consecuencia del descontento predominante advino después del de Piñera un gobierno de extrema izquierda, que triunfó con casi dos tercios de los votos. La candidata a sucederlo debió conformarse con el tercio restante: ése fue el fruto político de Piñera con su “V Gobierno de la Concertación”, porque no fue otra cosa e incluso sus actuales panegiristas lo reconocen así.

          Ahora, con el prontuario más negro de todos, encabeza las encuestas, porque la gente no sabe las cosas que ha hecho, ni conoce ese prontuario y cree que los empleos que generó fueron obra de él, lo cual en la mitad no fue verdad. Ha logrado silenciar las opiniones adversas. En agosto de 2015 el columnista de “El Mercurio”, Carlos Peña, escribió de él que era “un pícaro oportunista” que, pese a tener los peores antecedentes en materia de irregularidades, mantenía su popularidad. Poco después Piñera estaba presentando un libro en la universidad del rector Peña y desde entonces éste nunca volvió a repetir esas críticas al candidato. Al contrario, lo ha elogiado.

          Piñera coopta a la gente. Y en cuanto a sus culpas, siempre se las ha arreglado para hacer cargar con ellas a otros. El ex gerente de Bancard está formalizado por irregularidades que beneficiaron a aquél; sus ex ministros están formalizados por delitos cometidos durante su gobierno, pero él se defiende diciendo que “no sabía nada” y que estaba dedicado “en cuerpo y alma” a velar por los altos intereses de los chilenos. Y mientras nos subía los impuestos a todos los que tenemos el patrimonio acá, él sacaba las tres cuartas partes del suyo a paraísos fiscales del exterior y ponía el grueso del mismo a nombre de otras personas, su cónyuge, sus hijos y hasta sus nietos.

          Si el del prontuario más negro va a ganar, tendrá que pasar sobre mi voto, pues en las primarias se lo daré a un tipo decente y en la primera vuelta al único candidato de derecha que hay, José Antonio Kast, que defiende el legado del Gobierno Militar. De la segunda vuelta me preocuparé cuando tenga lugar, pero sí sé desde ahora que por el de prontuario más negro no voy a votar.

jueves, 1 de junio de 2017

Frescuras en la Galaxia


          O “galáctea”, como una vez dijo, en otro de sus despliegues lingüísticos. Cuando ya él y sus escuderos le están cargando a Bachelet el doble asesinato por incendio del matrimonio Luchsinger-McKay, el cual tuvo lugar bajo el de Piñera y como consecuencia de su blandura con el terrorismo, el grado de frescura sobrepasa los niveles conocidos en el sistema planetario.

          Pues en 2011 el gobierno de Piñera propició restar carácter terrorista a los delitos de incendio y promovió modificaciones justamente para que dejaran de ser penados con la máxima severidad. Ello incidió en que los atentados incendiarios se hicieran más graves y frecuentes, y culminaran con el matrimonio quemado en su casa en enero de 2013, bajo el mismo gobierno de Piñera.

          Varias personas, ya abismadas ante ese intento de descargarse de esa responsabilidad, vieron y oyeron al mismo Piñera en un foro radial y otro televisivo asegurando que cumplió todas las promesas que hizo a los militares en retiro en 2009, para captar sus votos, en circunstancias que quedó grabado en video y audio que les prometió velar porque en los juicios contra ellos se aplicaran la prescripción y el debido proceso y nada de eso cumplió. Al, contrario, el Departamento de Derechos Humanos de su Ministerio del Interior, interpuso más de mil querellas contra uniformados –-había sólo trescientas cuando él asumió—  en las cuales se pasaba por sobre la prescripción y el debido proceso.

          Él argumentó, en reciente entrevista y para defender su voltereta, que la Corte Suprema había cambiado su jurisprudencia, pero fueron las querellas de su gobierno las que, contraviniendo la prescripción y el debido proceso, dieron lugar al apresamiento masivo de militares a manos de jueces que desconocen las leyes. Fue, pues, “cómplice activo” de la prevaricación: sin sus querellas los procesos y los presos habrían sido muchos menos. Defraudó a los militares (r) a los cuales prometió prescripción y debido proceso.

          Ahora sus principales escuderos han presentado una querella por simulación contra el Partido Comunista y un militante de éste, sosteniendo que hay fraude en el hecho de que el segundo aparezca comprando propiedades de aquél por 3.500 millones de pesos, lo que sería un negocio simulado, en circunstancias que el propio Piñera defiende al mismo tiempo como “legítimo, legal y sano” que aparezcan sus nietos, menores impúberes, como socios de una firma, radicada en un paraíso fiscal, cada uno con un capital de un millón de pesos y, en seguida, haciendo un aporte de quinientos millones de dólares, que son más de 300 mil millones de pesos, a otra sociedad, esta vez de sus hijos. Todo el mundo sabe que todos esos miles de millones son de él y no de sus descendientes, tal como los 3.500 millones de pesos son del PC y no de su militante.

          Hay que tener una temperatura gélida para calificar de “legítima, legal y sana” la primera simulación y perseguir la segunda, por un monto de la milésima parte, ante los tribunales. Todo digno de figurar en los anales de la “galáctea”.